En la sesión del martes 10 de abril, el Senado de la República aprobó a pupitrazo la nueva ley que pretende regular los problemas de contenido y derechos de autor en Internet, conocida de forma masiva como "Ley Lleras 2". Envuelto entre el paquete de medidas para aprobar el TLC, que está siendo enviado a las carreras para hacer que Santos lo firme en Cartagena ante la mirada aprobatoria de Obama, esa ley mantiene los mismos temores que mantuvo la Ley Lleras 1, a la cual este sitio se opuso en este post. Sobre el TLC en pleno no opino: está más allá de mi alcance.
Aún así, voy a dar una aclaración fuerte que es únicamente mi opinión. Para mí, esa ley Lleras 2 está diseñada para ser letra muerta. La razón para esto se da por una situación que ha sido pasada de largo por la indignación que está provocando la aprobación de estos artículos de la ley. Porque es una norma casi imposible de ejercer, a menos que se cuente con recursos con los que no cuenta este país.
Me explico. Colombia no es un país que se destaque por su justicia. Nada más dos noticias de hoy lo demuestran: primero, un fallo del Consejo de Estado revivió una indemnización aprobada en el gobierno de Samper y en trámite desde el 2004, que haría que el gobierno le deba $1.3 Billones (la B con mayúscula para que se vea) a magistrados regionales, procuradores delegados y fiscales. Por otro lado, que Julio Gómez fue condenado a 5 años de cárcel y una multa de $58 millones por robarse $68000 millones en el carrusel de la contratación.
Por supuesto, estos son sólo dos de los miles de casos que se registran de fallas en el sistema de justicia nacional. Así mismo, se tiene que recordar que en este país los entes de control están sobrecargados de trabajo, que los juzgados tienen millones de procesos represados durante años, y que para colmo, la mayoría de esos procesos son provocadas por negligencias: el 34% de todas las tutelas que se presentan al año en Colombia, por ejemplo, son causadas por temas de salud, es decir, negligencias de EPS.
En estas condiciones, a mí me cuesta creer que un gobierno se va a dar la pela en judicializar a los que piratean programas, señales de televisión o música. No porque esté de acuerdo con la piratería (aunque pirateo: hay cosas que son simplemente imposibles de conseguir de forma legal, como lo representa excelentemente esta caricatura de The Oatmeal), sino por falta de recursos. No me imagino la cantidad de personal, equipo y demás que se necesitará para poder hacer efectiva la visión orwelliana que temen los críticos de esta norma, más con los organismos de control maltrechos de este país.
Esta es una norma que se va a quedar como muchas en el país en eso, norma. En el papel, será una norma que podrá castigar tradiciones locales como poner streaming de los partidos del FPC para quien no tiene DirecTV, descargar porno o comprar libros en la calle. En la práctica, los usuarios individuales probablemente no nos veamos afectados. Tal vez sea mayor el temor al descargar algo, pero no va a cambiar tanto la cultura del colombiano.Y no será la primera vez que las leyes efectivas en el papel se quedan ahí, en el papel.
Adenda. Un administrador de redes conocido mío dio un posible (qué posible, seguro) uso de la nueva ley en la práctica. El uso: persecución política. Y un ejemplo, el caso de Nicolás Castro, famoso por "amenazar" a Tom y Jerry Uribe en Facebook: si a alguien le agarran el computador y no le encuentran nada incriminatorio, fácilmente puede ser detenido igual por tener un capítulo de Los Simpson o un MP3 que bajó para poner de ringtone. Así estamos.
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miércoles, 11 de abril de 2012
jueves, 16 de junio de 2011
De marcas, café y cifras
El 15 de junio del año en curso, este sitio encontró datos sobre un twittero afamado, Fanultra, y los publicó en un post que tuvo bastantes comentarios. Uno de ellos, del directamente implicado, el cual está disponible en la sección de comentarios del post vinculado previamente. El susodicho Fanultra me envió exactamente el mismo comentario a mi correo personal, que no recuerdo haber publicado nunca. Así pues, me dedicaré a responder lo dicho en ambos comentarios, que son los mismos, agradeciendo que se haya tomado el valioso tiempo que, por fortuna, es abundante para mí porque estoy en vacaciones.
Dice el señor que se comporta como un "medio de comunicación", y adjunta una gran cantidad de cifras y números que, básicamente, demuestran lo que yo había dicho anteriormente: que don Cafemán es una de las personas más "influyentes" en el país. Por ejemplo, me cita la referencia de Twitter Colombia sobre influencia, la de Prospectador sobre marcas, y 82% en Klout, cosa que todavía no entiendo muy bien porque Klout para mí (53%) dice que yo soy influyente "en Youtube", cuando la verdad es que los únicos videos de Youtube que pongo son de los Simpson. Además que no me cuadra que @Fanultra sea más influyente que el Twitter de Uribe, según Klout, y el señor, que deben ser los únicos que piensan eso.
Dice el señor que su negocio es ser bloguero y su pivote es Twitter, y que de ahí obtiene ingresos. Perfectamente válido. Dice (de forma condescendiente para conmigo, porque ignoro todo eso) que su labor no es hacer spam sino "MARKETING, si sabes algo de esto, es mercadeo de marca personal". Y que su negocio es "la comercialización de cuentas con followers para aquellas personas que están interesadas y no tengan que partir de cero", es decir, vender cuentas de Twitter con seguidores, para empresas (dudo que una persona natural desee meterse a ese negocio, pero quién quita...) que no empiecen de ceros. Las cuentas que mencionamos ayer son simplemente las que él va a vender.
Ahí está uno de los errores más grandes de la situación. Una cuenta con 7000 seguidores, para una empresa, puede ser algo sumamente importante, porque asegura una audiencia de 7000 personas, y arrancar ahí, sin necesidad de conseguir audiencias regalando cosas, o formando publicidad de marca (como dije antes), es algo deseable. ¿Verdad?
¿Verdad?
Pues no. En ese sentido, se manejan cifras simplemente. "Le tengo una cuenta con 7000 followers para que la use su empresa" es, en cierto sentido, lo mismo que "le tengo un periódico con circulación de 600 mil ejemplares para que paute su empresa". Así como esos 600 mil ejemplares no son leídos todos, esos 7000 followers no leen lo que uno pone; muchos (no sé cuántos) son bots, spam o cuentas muertas. Así mismo, la gente pide una simple cuestión de números, en donde lo importante es que tenga seguidores así la cuenta no diga nada.
Dice el señor, también, que ha creado unas 20 cuentas relacionadas con café, y que esto no es ilícito (no lo es), y que (cito literalmente) "solo quiero con ello apropiarme de toda la temática de café en Twitter, acaso eso es malo?". No es malo, simplemente digamos que es iluso. Con un tipo de letra diferente para que se entienda. Es iluso creer que un tipo como Fanultra puede apropiarse de todo lo relacionado con el café en Twitter. No sé si será que el señor cree que somos estúpidos, o que la Federación de Cafeteros, Nestlé y demás multinacionales relacionadas con café no tienen ningún interés en redes sociales (algo que dudo: mientras escribo me llegó un RT de una cuenta llamada @JuanValdez, con 9000 followers, y dedicada al personaje, ni siquiera a la marca de cafeterías).
"¿Juan Valdez? ¿Ese es el nombre real de Fanultra®?"
El señor, finalmente, me pregunta que si me levanta ampolla que él tenga 1000 followers nuevos al día. Y que su sitio tiene "6 millones de siteview y casi 4 millones de lectores leyendo mis estupideces". Lo que el señor no dice es en cuánto tiempo. Por ejemplo, este sitio tiene 3085 visitas, y 2154 visitas únicas. La cosa: esa cuenta va desde que yo tengo Analytics, es decir, desde el 28 de enero de 2010. Así que si yo digo "tengo 2100 visitas únicas", puede ser una cantidad interesante para un blog personal, si la contamos en una semana, o una birria, si la contamos en año y medio. Esos 4 millones son una cifra impresionante, por supuesto, pero hay que medirla en un intervalo temporal, para poder determinar la verdadera frecuencia de visitas.
Finalmente, el señor sugiere que, para hacer que "de verdad tus artículos se lean y trascienda tu rencor", me dedique a crear mi marca personal, en vez de chupar de la popularidad de otros. Es una sugerencia interesante, de no ser porque no me interesa crear una marca personal, como la de ©Cafeman, también conocido como ©CommunityManager y presidente de ©Cafelombia. Realmente, no tengo ganas.
Más que crear una marca personal y que digan "ah, sí, Machecor, el adicto a Nascar", me interesa ser recordado como "Juan Manuel Reyes, el que siempre escribe buenos artículos de automovilismo". Cerraré con eso. Se supone que la idea de una buena red social es generar contenido. Siendo que el sitio de Fanultra se dedica a retransmitir artículos sin siquiera saber de qué tratan, y el TL a hacerle publicidad a su mar©a y a plagiar tweets de otros usuarios, parece que la generación de contenido está más bien escasa. Pero tiene las cifras y la marca, y parece que con eso es lo que vende. Yo no, yo no vendo, yo simplemente genero contenido. No lo plagio.
Tampoco niego que se necesita inteligencia para poder crear una marca. Y que el señor Fanultra, el ©Cafeman, la tiene para haber conseguido las cifras que tiene. Pero si a mí me preguntan, el trabajo lo está haciendo mal. La gracia es ver qué puede darle a su marca, no quedarse con que es ella y vender a punta de números. En una de estas, le falla la estrategia, se demuestra que sus números no son tan importantes. y se le va su ardua labor al carajo. No que le desee eso, aunque sí me gustaría ver qué haría ahí...
miércoles, 15 de junio de 2011
Necesito Followers, lean y síganme! (?)
En el transcurso de dos años largos metido en las redes sociales, uno se encuentra con una gran cantidad de situaciones que lo dejan pensando en "qué carajos piensa la gente?". Esto, por supuesto, hasta ver lo que es capaz la gente de hacer por un número que intenta demostrar que mucha gente lo lee, lo sigue o le gusta lo que pone.
Algo que muchas, muchísimas marcas miran para eso es la cantidad de personas que lo tienen a uno en su TL - la cifra de followers. Las empresas tienen todo el sentido del mundo en mirar eso: en un medio pobremente entendido a nivel comercial para muchas empresas, lo más fácil para medir a cuánta gente llega la información es, simplemente, ver cuánta gente lo sigue a uno como marca. Por supuesto, esta medida directa es bastante facilista. Pero es peor cuando uno ve a la gente rogar para que lo sigue. Y no me refiero a las marcas. Una marca tiene su cuenta de Twitter como una simple herramienta publicitaria, y que regalen cosas, o intenten medios para subir su presencia en redes sociales, es apenas obvio. Por ejemplo, Daviplata está regalando plata a quien consiga más RTs en un tweet, y de paso, ha conseguido que todo el mundo se figure cómo funciona Daviplata y para qué podría servirle.
Claro, una cosa es una marca. Otra cosa es una persona. Y otra cosa es una persona que ya tiene 160000 followers, 3000 listas, una tendencia continuada a decir estupideces, y una adicción a la cafeína muy mal tratada. Estamos hablando, por supuesto, de Fanultra, también conocido como "©Cafeman" (sic). Es la cuenta no-famoso y no-medio con más seguidores de toda Colombia. Cualquier persona estaría satisfecho con 160000 followers, y esperaría que por la condición natural de Twitter, donde cualquiera que dice una pendejada puede asegurarse que hay al menos otra persona a quien le interesa esa pendejada, aumentarán los followers.
Bueno, es tan bueno que la gente lo recomienda... aunque lo de recíproco...
Eh, pero es un buen twittero, no que tiene 160 mil followers? Debe ser porque siempre dice algo interesante...
Pero... bueno, alguien debe estar muy enamorado, no?
Definitivamente, este man no tiene vergüenza para buscar followers nuevos. Estamos hablando de cuentas dedicadas únicamente a rogar pa'que sigan al sujeto. Cuentas que tienen 7000 followers y 7 tweets, de los cuales 7 se basan en el sencillo trabajo de hacer sentir importantes a los nuevos usuarios de Twitter, que creen que porque los sigue una cuenta con 130000 seguidos son importantes. Y que porque los "recomienda", van a ser exitosos. Como Adrián el de los banners de Taeq (?).
No, queridos lectores, no. Como cualquiera con dos dedos de frente sabe, la gracia no es que a uno lo sigan x millardos de personas, así se llame uno Stefani Germanotta o Justin Bieber (reflexión aparte: qué tendran las italoamericanas pa'que les salga el pop tan bien? Me refiero a Bieber -?-). Tampoco es que tenga n billones de RTs por tweet; que, por otro lado, es una de las bases de Favstar, pero eso es tema de otro post (en estos días). Pero tener que salir a rogar que lo sigan, crear cuentas, en plural, con la única función de decir "síganme", no es ni siquiera publicidad evidente. Es simple y llana falta de vergüenza. Alguien con esa urgencia no debería ser considerado como "influyente".
Aunque, si le gustó la reflexión previa, puede encontrar más genialidades en la cuenta de Twitter del autor de estos posts. Necesito followers. Como dijo en su primer tweet la más enorme celebridad en Twitter, Roberto Gómez Bolaños, síganme los buenos.
(Aviso legal: el último párrafo debe leerse con interrogantes entre paréntesis salpicados a piacere).
Algo que muchas, muchísimas marcas miran para eso es la cantidad de personas que lo tienen a uno en su TL - la cifra de followers. Las empresas tienen todo el sentido del mundo en mirar eso: en un medio pobremente entendido a nivel comercial para muchas empresas, lo más fácil para medir a cuánta gente llega la información es, simplemente, ver cuánta gente lo sigue a uno como marca. Por supuesto, esta medida directa es bastante facilista. Pero es peor cuando uno ve a la gente rogar para que lo sigue. Y no me refiero a las marcas. Una marca tiene su cuenta de Twitter como una simple herramienta publicitaria, y que regalen cosas, o intenten medios para subir su presencia en redes sociales, es apenas obvio. Por ejemplo, Daviplata está regalando plata a quien consiga más RTs en un tweet, y de paso, ha conseguido que todo el mundo se figure cómo funciona Daviplata y para qué podría servirle.
Claro, una cosa es una marca. Otra cosa es una persona. Y otra cosa es una persona que ya tiene 160000 followers, 3000 listas, una tendencia continuada a decir estupideces, y una adicción a la cafeína muy mal tratada. Estamos hablando, por supuesto, de Fanultra, también conocido como "©Cafeman" (sic). Es la cuenta no-famoso y no-medio con más seguidores de toda Colombia. Cualquier persona estaría satisfecho con 160000 followers, y esperaría que por la condición natural de Twitter, donde cualquiera que dice una pendejada puede asegurarse que hay al menos otra persona a quien le interesa esa pendejada, aumentarán los followers.
Bueno, es tan bueno que la gente lo recomienda... aunque lo de recíproco...
Eh, pero es un buen twittero, no que tiene 160 mil followers? Debe ser porque siempre dice algo interesante...
Pero... bueno, alguien debe estar muy enamorado, no?

No, queridos lectores, no. Como cualquiera con dos dedos de frente sabe, la gracia no es que a uno lo sigan x millardos de personas, así se llame uno Stefani Germanotta o Justin Bieber (reflexión aparte: qué tendran las italoamericanas pa'que les salga el pop tan bien? Me refiero a Bieber -?-). Tampoco es que tenga n billones de RTs por tweet; que, por otro lado, es una de las bases de Favstar, pero eso es tema de otro post (en estos días). Pero tener que salir a rogar que lo sigan, crear cuentas, en plural, con la única función de decir "síganme", no es ni siquiera publicidad evidente. Es simple y llana falta de vergüenza. Alguien con esa urgencia no debería ser considerado como "influyente".
Aunque, si le gustó la reflexión previa, puede encontrar más genialidades en la cuenta de Twitter del autor de estos posts. Necesito followers. Como dijo en su primer tweet la más enorme celebridad en Twitter, Roberto Gómez Bolaños, síganme los buenos.
(Aviso legal: el último párrafo debe leerse con interrogantes entre paréntesis salpicados a piacere).
viernes, 18 de marzo de 2011
Después del debut
No pensé que fuera tan jodido sino hasta que me metí en ello. No pensé que fuera a sacarme tanto sudor. No se me ocurrió que se hiciera tan complicado conseguir un resultado satisfactorio para mí. No esperaba que le gustara a quien quería que le gustara. Y por supuesto, no esperaba que fuera a causar la reacción que generó. No supe en la que me metí, y sólo hasta que vi los resultados me hice a una idea.
En verdad, escribir de sexo es jodido.
Lunes, 8:50 pm. Con cuatro parciales esta semana, de los que sólo sabía realmente que tenía dos, dos reseñas, y con una exposición presentada por la mañana, resultaba complejo cuando menos que pudiera concentrarme totalmente en algo. Y en una de esas desconcentraciones, recordé el proyecto que tenía pendiente. Un intento de historia en respuesta a una que Marcela, sicóloga de la casa, había publicado en el blog "Del Amor y otros Desastres", citada en el post anterior.
Yo no soy sicólogo y, por ende, no sé cómo asocia uno los pensamientos. Pero por alguna razón que sólo puedo adjudicar al aburrimiento de leer tres artículos sobre la década de 1930 en la historia colombiana para tres asignaturas diferentes (Historia de Colombia para exposición, Historia del Mundo para reseña, Cátedra Rosarista para reseña y parcial), se me hizo la luz. Once borradores había escrito y ninguno me había gustado; algo que, de hecho, todo el que lee lo que escribe sufre. La palabra incorrecta, el término dudoso o la idea oscurecida por la forma. Aunque en este caso era algo más grave.
Este blog se caracteriza por escribir sobre situaciones ocurridas o que llaman la atención de su autor. Por ejemplo, este post bien podría ser del terremoto - tsunami - crisis nuclear - evacuación - etcétera de Japón. O de la situación libia. O de Wikileaks, de los Nule, de la lucha de Uribe con Santos y la coalición, etcétera. Motivos para escribir, hay muchos. Pero, realmente, ¿había algo nuevo e importante que decir?
En mi opinión, no tengo nada importante que decir. Algo que he aprendido en la carrera es que uno debería usar los medios para decir cosas importantes o, al menos, interesantes, pero lo único que podría añadir son mis opiniones. Y como no soy Lucas Caballero Calderón, quien tenía columna diaria en El Tiempo, ni Héctor Osuna, que tanto puede decir que hace columnas (como Lorenzo Madrigal) y caricaturas en El Espectador; y ni siquiera me da para ser Daniel Samper Ospina y reciclar los chistes cada 3 columnas, ¡a la gente no le importan mis opiniones! Entonces, no tengo nada que decir en ese tema. Mis 20 lectores por post podrían hacer más informándose en medios serios, como la NHK. Y por eso estoy acá, escribiendo sobre lo jodido que es escribir de sexo. Pensando la pensadera, pero bueh.
Porque sí, es jodido. Me robo una frase de Estefanía Zárate, lectora del sitio y cuyo blog recomiendo, sobre el post anterior: "hay una línea muy delgada que divide la literatura erótica del porno barato, y casi nadie la distingue" (por cierto, Estefanía, deberías hacer el ensayo, así sea como un documento privado). Ciertamente, "...acaba de cerrar sesión" se caracterizó por un proceso de pulido lento y paciente, como sacarle filo a un buen cuchillo: tratar de hacer el post lo menos vulgar y pornográfico posible. Aparentemente, según los comentarios que he recibido en Las Equivocadas y de manera privada, el post ha sido recibido de manera favorable.
Eso es bueno, porque al fin y al cabo, demuestra que uno puede escribir sobre este tema con cierta holgura, y que hay una buena base. Cosas para mejorar, muchas. A mi modo de ver, y al de varios de los lectores. Este relato de un episodio ficticio, pero que puede suceder (y seguramente, está ocurriendo mientras escribo estas reflexiones y mientras usted las lee) en cualquier lugar y ante cualquier persona.
Porque esa es la verdad, el sexo virtual existe. Ciertamente no es un sucedáneo para el sexo real, y yo lo veo como un tanto más cercano a la pornografía que al sexo como tal. Pero, hoy en día, con el auge de las relaciones personales a larga distancia, cortesía de Internet, telefonía celular y los sistemas de comunicación bajo estas plataformas, es perfectamente posible ver una pareja, un grupo de amigos, y hasta la formación de enemistades y odios acérrimos, entre personas que se hallan a miles de kilómetros de distancia. Cada quien lo tomará con los juicios de valor que su moral, ética y educación le haya inculcado (prejuicios incluidos); y en ese sentido no me voy a meter.
El caso es, al escribir el post intenté representar una situación que (valga la redundancia) ha sucedido muchísimas veces con anterioridad, el acercamiento al cibersexo y la conversión en sexo físico, auténtico si se quiere. Este post de Johanna Pérez lo explica mucho mejor de lo que yo me considero capaz. Jodido, sí. Satisfactorio... lo satisfactorio fue la reacción que generó: a muchísima gente le gustó por X, Y, Z o W razón que no voy a comentar acá. El post también fue publicado en Las Equivocadas con reacciones aprobatorias. Ese es un impulso importante para el escritor, el ver que lo que escribe gusta. 12 borradores después, hace sentir que vale la pena.
Y después de esto, ¿qué sigue? Ya veremos. A lo mejor vuelva a creer que mi opinión es importante. O toque poner un tachonazo más. La pluma está quieta por ahora, pero si hay que moverla, la moveré de nuevo. Sólo les puedo adelantar: no más sexo por ahora en la Floresta de Varia Estulticia. Es muy jodido.
Adenda. El Consejo de Redacción ha decidido cambiar el diseño del blog. Aún así, mantenemos el mismo esquema de colores: British Racing Green en el fondo del blog, un sucedáneo para el dorado en el título. Aún así, las entradas las hemos decidido poner en texto blanco para que se lean mejor y dejar descansar al lector. Espero les guste el diseño nuevo.
En verdad, escribir de sexo es jodido.
La pluma descansa sobre el cuaderno (foto propia)
Lunes, 8:50 pm. Con cuatro parciales esta semana, de los que sólo sabía realmente que tenía dos, dos reseñas, y con una exposición presentada por la mañana, resultaba complejo cuando menos que pudiera concentrarme totalmente en algo. Y en una de esas desconcentraciones, recordé el proyecto que tenía pendiente. Un intento de historia en respuesta a una que Marcela, sicóloga de la casa, había publicado en el blog "Del Amor y otros Desastres", citada en el post anterior.
Yo no soy sicólogo y, por ende, no sé cómo asocia uno los pensamientos. Pero por alguna razón que sólo puedo adjudicar al aburrimiento de leer tres artículos sobre la década de 1930 en la historia colombiana para tres asignaturas diferentes (Historia de Colombia para exposición, Historia del Mundo para reseña, Cátedra Rosarista para reseña y parcial), se me hizo la luz. Once borradores había escrito y ninguno me había gustado; algo que, de hecho, todo el que lee lo que escribe sufre. La palabra incorrecta, el término dudoso o la idea oscurecida por la forma. Aunque en este caso era algo más grave.
Este blog se caracteriza por escribir sobre situaciones ocurridas o que llaman la atención de su autor. Por ejemplo, este post bien podría ser del terremoto - tsunami - crisis nuclear - evacuación - etcétera de Japón. O de la situación libia. O de Wikileaks, de los Nule, de la lucha de Uribe con Santos y la coalición, etcétera. Motivos para escribir, hay muchos. Pero, realmente, ¿había algo nuevo e importante que decir?
En mi opinión, no tengo nada importante que decir. Algo que he aprendido en la carrera es que uno debería usar los medios para decir cosas importantes o, al menos, interesantes, pero lo único que podría añadir son mis opiniones. Y como no soy Lucas Caballero Calderón, quien tenía columna diaria en El Tiempo, ni Héctor Osuna, que tanto puede decir que hace columnas (como Lorenzo Madrigal) y caricaturas en El Espectador; y ni siquiera me da para ser Daniel Samper Ospina y reciclar los chistes cada 3 columnas, ¡a la gente no le importan mis opiniones! Entonces, no tengo nada que decir en ese tema. Mis 20 lectores por post podrían hacer más informándose en medios serios, como la NHK. Y por eso estoy acá, escribiendo sobre lo jodido que es escribir de sexo. Pensando la pensadera, pero bueh.
Porque sí, es jodido. Me robo una frase de Estefanía Zárate, lectora del sitio y cuyo blog recomiendo, sobre el post anterior: "hay una línea muy delgada que divide la literatura erótica del porno barato, y casi nadie la distingue" (por cierto, Estefanía, deberías hacer el ensayo, así sea como un documento privado). Ciertamente, "...acaba de cerrar sesión" se caracterizó por un proceso de pulido lento y paciente, como sacarle filo a un buen cuchillo: tratar de hacer el post lo menos vulgar y pornográfico posible. Aparentemente, según los comentarios que he recibido en Las Equivocadas y de manera privada, el post ha sido recibido de manera favorable.
Eso es bueno, porque al fin y al cabo, demuestra que uno puede escribir sobre este tema con cierta holgura, y que hay una buena base. Cosas para mejorar, muchas. A mi modo de ver, y al de varios de los lectores. Este relato de un episodio ficticio, pero que puede suceder (y seguramente, está ocurriendo mientras escribo estas reflexiones y mientras usted las lee) en cualquier lugar y ante cualquier persona.
Porque esa es la verdad, el sexo virtual existe. Ciertamente no es un sucedáneo para el sexo real, y yo lo veo como un tanto más cercano a la pornografía que al sexo como tal. Pero, hoy en día, con el auge de las relaciones personales a larga distancia, cortesía de Internet, telefonía celular y los sistemas de comunicación bajo estas plataformas, es perfectamente posible ver una pareja, un grupo de amigos, y hasta la formación de enemistades y odios acérrimos, entre personas que se hallan a miles de kilómetros de distancia. Cada quien lo tomará con los juicios de valor que su moral, ética y educación le haya inculcado (prejuicios incluidos); y en ese sentido no me voy a meter.
El caso es, al escribir el post intenté representar una situación que (valga la redundancia) ha sucedido muchísimas veces con anterioridad, el acercamiento al cibersexo y la conversión en sexo físico, auténtico si se quiere. Este post de Johanna Pérez lo explica mucho mejor de lo que yo me considero capaz. Jodido, sí. Satisfactorio... lo satisfactorio fue la reacción que generó: a muchísima gente le gustó por X, Y, Z o W razón que no voy a comentar acá. El post también fue publicado en Las Equivocadas con reacciones aprobatorias. Ese es un impulso importante para el escritor, el ver que lo que escribe gusta. 12 borradores después, hace sentir que vale la pena.
Y después de esto, ¿qué sigue? Ya veremos. A lo mejor vuelva a creer que mi opinión es importante. O toque poner un tachonazo más. La pluma está quieta por ahora, pero si hay que moverla, la moveré de nuevo. Sólo les puedo adelantar: no más sexo por ahora en la Floresta de Varia Estulticia. Es muy jodido.
Adenda. El Consejo de Redacción ha decidido cambiar el diseño del blog. Aún así, mantenemos el mismo esquema de colores: British Racing Green en el fondo del blog, un sucedáneo para el dorado en el título. Aún así, las entradas las hemos decidido poner en texto blanco para que se lean mejor y dejar descansar al lector. Espero les guste el diseño nuevo.
lunes, 28 de febrero de 2011
País a las patadas
Junior - Pereira. Minuto 75, más o menos: el Pereira, que lleva 30 fechas sin ganar un partido de Liga, va perdiendo 2-1. Los jugadores del Pereira intentan defenderse de un ataque juniorista, hay tiro fuerte... y el tiro se desvía. Y golpea a la famosa lechuza que suele estar cerca del campo de juego durante los partidos en el Metropolitano de Barranquilla. La lechuza cae al campo, aturdida por la fuerza del impacto. El partido continúa, y un jugador del Pereira, Luis Moreno, aprovecha un momento en el que el balón estaba bien lejos de su área para sacar al noble pájaro de una patada. Escándalo: patearon a la lechuza de la suerte del Junior. El pájaro fue remitido de urgencias al zoológico de Barranquilla, donde se mantiene en observación. Y el jugador... el jugador está siendo víctima de otra de las campañas asesinas del timeline de Twitter.
Para empezar, me parece que el jugador actuó mal. Coger a patadas a un animal de esos es reprochable, pero más que eso, peligroso: si la lechuza se hubiera asustado y hubiera comenzado a atacarlo a él, o a otras personas presentes, qué? Igual, Moreno se tuvo que reportar ante el Departamento Administrativo del Medio Ambiente de Barranquilla (DAMAB) a responder por sus actos, y es posible que le pongan 72 horas de cárcel por el ataque. Una pena simbólica, si se quiere, pero que me parece justa: atacar una lechuza no es un acto punible como para pedir lo que se ve en el TL:
La indignación es improductiva en estos tiempos de las redes sociales. Sólo sirve cuando, como los egipcios, la gente sale a las calles a protestar. Y eso, porque acá se recuerda la marcha del 4 de febrero de 2009 como "la marcha de Facebook", pero de ahí no salió nada. El siguiente movimiento de redes sociales, la famosa Ola Verde, llevó a Mockus a segunda vuelta pero no pudo suplir los evidentes errores de campaña de Mockus. Y hoy, es simplemente eso, indignarnos desde nuestros computadores o teléfonos celulares, y ya.
Así mismo, también se nota que este es un país vengativo y lleno de doble moral. Pedimos cárcel para el jugador, pero también pedimos que fumiguen las palomas de la Plaza de Bolívar porque estorban. Pedimos que no haya maltrato animal, pero tenemos un pastor alemán malcriado al que encerramos en una habitación para que no nos haga pedazos la sala, en vez de ponernos con la paciencia de entrenarlo. Para compensar una patada de un jugador a un ave, pedimos que cojan a patadas al jugador.
Ciertamente, eso habla mal de nosotros como seres humanos y del país como tal. Parece que no hubiéramos superado las normas de Hammurabi, donde quien le bajara un diente a otro, debía dejarse bajar un diente como pena. Bien lo dice el dicho: "ojo por ojo, y todos estaremos tuertos".
Y en últimas, hay mejores cosas para indignarnos que un jugador de fútbol cogiendo a patadas a una lechuza, pues! Hay falsos positivos, Agro Ingreso Seguro, cartel de contrataciones, Bacrim, invierno, premios India Catalina (?), y se nos ocurre sólo indignarnos por eso? Cada vez es más cierto el comentario pasmoso que dice que un muerto es una catástrofe nacional, pero 10000 muertos son una estadística. Un pájaro golpeado produce tal indignación, pero también nos resignamos a que nuestros muertos sean otra estadística más? No estoy para nada de acuerdo. Y mi indignación se va con esos muertos. Luis Moreno ya pidió disculpas, y al menos él pasará sus 72 horas de detención arrepintiéndose de lo que hizo. Los otros, quién sabe.
Para empezar, me parece que el jugador actuó mal. Coger a patadas a un animal de esos es reprochable, pero más que eso, peligroso: si la lechuza se hubiera asustado y hubiera comenzado a atacarlo a él, o a otras personas presentes, qué? Igual, Moreno se tuvo que reportar ante el Departamento Administrativo del Medio Ambiente de Barranquilla (DAMAB) a responder por sus actos, y es posible que le pongan 72 horas de cárcel por el ataque. Una pena simbólica, si se quiere, pero que me parece justa: atacar una lechuza no es un acto punible como para pedir lo que se ve en el TL:
JEFFERRCN JEFFERSON BELTRANPor haber pateado a la pobre #Lechuza de Barranquilla hoy #Luis Moreno es a Colombia lo que #Gadafi es a Libia @LaKatyLoaiza @gusgomez1701
ronaldayazo Ronald AntonioY si alguien #lechuza un ojo a Luis Moreno a ver su queda tuerto
kuraimauri KuraimauriCuando mataron al perro todos dijeron que mataran policías. Hoy yo conmino a la gente a matar a los jugadores de fútbol FPC por la #lechuza.
Ciertamente, la reacción en las redes sociales es desproporcionada. (Estos fueron tweets hechos con la búsqueda de #lechuza en Twitter entre las 12:30 y 12:45 pm del lunes 28 de febrero). Twitter es una red donde parece estar de moda la indignación: hoy es con Luis Moreno, que no conozco como jugador, pero creo que pudo haber hecho más cosas que patear lechuzas; hace un mes fue con los policías que patearon un perro; hace 45 días, con los taxistas que atacaron a dos personas por un aparente error en el código que uno de ellos dio por radioteléfono. Nuestra indignación está ahí, pero para qué?leidygiraldou leidy giraldoTres días de cárcel nada más para el pateador de #lechuza que injusto deberían darle almenos los 6 meses
La indignación es improductiva en estos tiempos de las redes sociales. Sólo sirve cuando, como los egipcios, la gente sale a las calles a protestar. Y eso, porque acá se recuerda la marcha del 4 de febrero de 2009 como "la marcha de Facebook", pero de ahí no salió nada. El siguiente movimiento de redes sociales, la famosa Ola Verde, llevó a Mockus a segunda vuelta pero no pudo suplir los evidentes errores de campaña de Mockus. Y hoy, es simplemente eso, indignarnos desde nuestros computadores o teléfonos celulares, y ya.
Así mismo, también se nota que este es un país vengativo y lleno de doble moral. Pedimos cárcel para el jugador, pero también pedimos que fumiguen las palomas de la Plaza de Bolívar porque estorban. Pedimos que no haya maltrato animal, pero tenemos un pastor alemán malcriado al que encerramos en una habitación para que no nos haga pedazos la sala, en vez de ponernos con la paciencia de entrenarlo. Para compensar una patada de un jugador a un ave, pedimos que cojan a patadas al jugador.
Ciertamente, eso habla mal de nosotros como seres humanos y del país como tal. Parece que no hubiéramos superado las normas de Hammurabi, donde quien le bajara un diente a otro, debía dejarse bajar un diente como pena. Bien lo dice el dicho: "ojo por ojo, y todos estaremos tuertos".
Y en últimas, hay mejores cosas para indignarnos que un jugador de fútbol cogiendo a patadas a una lechuza, pues! Hay falsos positivos, Agro Ingreso Seguro, cartel de contrataciones, Bacrim, invierno, premios India Catalina (?), y se nos ocurre sólo indignarnos por eso? Cada vez es más cierto el comentario pasmoso que dice que un muerto es una catástrofe nacional, pero 10000 muertos son una estadística. Un pájaro golpeado produce tal indignación, pero también nos resignamos a que nuestros muertos sean otra estadística más? No estoy para nada de acuerdo. Y mi indignación se va con esos muertos. Luis Moreno ya pidió disculpas, y al menos él pasará sus 72 horas de detención arrepintiéndose de lo que hizo. Los otros, quién sabe.
domingo, 10 de octubre de 2010
Conformismo a la Colombiana
(Este artículo originalmente surgió como un trabajo para la asignatura Propedéutica de Textos, que era sobre una columna de opinión. La versión original está disponible aquí. La versión de este lado es la ampliada, y en la que no hay que cumplir ciertos preceptos cerrados. Es decir, la mía.)
El 6 de octubre estuve presente en una entrevista que Nicolás Samper, director de la revista Fútbol Total, le realizó a Carlos “El Pibe” Valderrama, uno de los emblemas históricos del fútbol colombiano. El motivo de la entrevista era presentar un campeonato de fútbol aficionado, patrocinado por Samsung, el cual le va a dar como premio a un jugador juvenil la oportunidad de probarse con el Chelsea.
Una de las preguntas que le realizó Samper al Pibe fue la siguiente: ¿cómo convencer a un joven de 16 años de seguir adelante después de haber probado en el Chelsea? Esto insinuaba el riesgo latente de que un jugador, al probar en un club de la Premier League que ha llegado a la final de la Liga de Campeones de la UEFA y que ha contado con jugadores que se encuentran entre los más rutilantes de la actualidad del fútbol mundial, consideraba que ya no tenía que hacer más. Un chino de Tumaco, Buenaventura o Ayapel podría considerar que llegó ya a la cima del mundo y no importaría nada más, ya le puede contar a los hijos que estuvo en pruebas en el Chelsea.
Es lamentable ver que esto es algo muy común para los colombianos, y no sólo respecto al fútbol. Es muy común: la gente en este país tiene la tendencia a ser muy mediocre. Pero MUY mediocre. Acá, es cosa de todos los días ver cómo las personas tienden a conformarse con pendejadas como el bachillerato, un contrato por 6 meses o un apartamento en el Tunal. Un jugador de fútbol toca el cielo cuando llega al Cartagena. Y esta mediocridad se ve en nuestros resultados: celebramos un quinto puesto, una eliminación en cuartos de final. Nos sentimos dichosos de la pelota cuando conseguimos cualquiera cosa, y si no la conseguimos "lástima, mijo, pero eso no era para usted; mínimo el otro tiene rosca; Dios cierra una puerta pero abre una ventana".
Las frases de la gente que no se preocupa por el futuro también son símbolos muy poderosos. Escuchar a alguien decir en Transmilenio “no, no me gusta el trabajo pero es eso o quedarme en la casa”... tener que aguantar cuatro años de la peor alcaldía del país porque “todos son iguales”… incluso, tener que ver cómo la Selección Colombia no puede superar al Bolillo Gómez porque “él sí nos clasificó al Mundial”… como si el Pibe, el Tino, Rincón, Iguarán, de Ávila, Higuita, Córdoba y Mondragón hubieran sido unos pintados en la pared.
Ojalá este país pudiera potenciar su propia impresión y darse cuenta de sus potenciales. Acá decimos “tenemos las playas más lindas, el mejor café, la mayor cantidad de aves”. ¿Y la gente? “Ah, es que Colombia es pasión”. ¿Y eso sirve para avanzar para algún lado? Acá se celebra que tenemos a García Márquez, Botero, Juanes, Montoya y el Pibe. Y se dice que los colombianos somos “unos verracos”, pero porque nos aguantamos todo, y siempre conseguimos lo de sostenernos en donde sea. Los colombianos no nos quedamos varados en ningún lado, pero tampoco nos matamos para arreglar las cosas: con el simple desvare nos conformamos. El espíritu de empresa de los paisas, tan famoso, parece que se acaba al entrar a inmigración en El Dorado o en Rionegro, sin contar los genios de los carteles, pero eso es otra cosa.
El mismo Pibe Valderrama, respondiendo la pregunta que le hizo Nicolás Samper, explicaba su éxito como una búsqueda para poder llegar a un objetivo mayor. Y después hablaba con legítimo dolor sobre su única frustración: no haber podido ganar el Mundial. Con 11 jugadores con la mentalidad del Pibe, hubiéramos podido ganar en el 94. Con 45 millones de personas que sean capaces de seguir pensando adelante, Colombia sería un país desarrollado. Mientras tanto, quejémonos del modo en que Bogotá está de vuelta mierda por Samuel, pero "da igual, quien suba va a subir a robar".
lunes, 23 de agosto de 2010
Oda al "amigo gay"
No, no me refiero al amigo de uno que por cuestiones de la vida resulta siendo homosexual. Ni mucho menos al gay que termina haciéndose amigo de uno para intentar caerle a uno porque, sospecha el, a uno, como cantaría Diomedes, "se le moja la canoa, pobre hombre, cuando se emborracha".
Me refiero a la posición de amigo de una vieja sin interés en ella. Es decir, al amigo que no le está cayendo, y que por ende, otros hombres lo definen como gay. Esa es la posición más mentirosa del mundo, por supuesto: el 95% de los amigos gays, o son de verdad homosexuales, o son tipos que esconden que escurren la baba por la vieja, o son amigos de una vieja demostrablemente fuera de los gustos de uno (la popular amiga fea, que todos los hombres tenemos para que nos ayuden a entender a las mujeres, porque comprenderlas, ni ellas mismas pueden). Del 95% hice (y también hago) parte yo. Y del 5% restante hago parte yo. Voy a hacer este artículo como una loa a los dos lados, porque en los dos lados conozco.
Porque uno como amigo gay, tiene un privilegio inmesurable: las conoce. Y si las conoce, puede entenderlas (usualmente, con la amiga fea como intérprete). Y ese conocimiento, ese entendimiento que uno tiene a ellas, puede ayudar en el objetivo del 95% de los "amigos gays": levantarse a la amiga. Pero por supuesto: uno va conociendo qué les gusta a ellas para una cita, cómo quieren que las traten, qué tipo de persona quieren... y así uno va moldeándose e intentando mostrarse como lo que ellas quieren. Ya después uno tiene tiempo de ser el mismo barbachán, guache y farabute (disculparán la mezcla de chibcha con lunfardo) que se empeñó en esconder durante semanas, meses o hasta años.
Esto implica otra cosa: nosotros potenciamos nuestras capacidades actorales, que después para levantar, cuando de verdad queremos levantar, nos sirve. Así como pudimos ceder a los deseos de nuestra amiga, podemos aparentar ser personas a la medida para maximizar nuestro éxito. Y también nos sirve para desarrollar persistencia, tenacidad y esas cosas que tanto invoca Jorge Duque Linares como la clave del éxito; porque la confianza no le da a la pelada a las semanas, sino es cuestión, muchas veces, de un par de años. Terquedad ante todo. Ciertamente, es un proceso arriesgado y lento, pero funciona.
Porque esa es la ventaja: muchas veces, funciona. A veces, no es para levantar, pero muchísimas veces, sí termina llevándola a la cama, que al final de cuentas, es el objetivo para muchos de nosotros. Una amiga (no, no estoy aplicando esos casos con ella: sí me la querría comer, que no levantar y hasta lo he dicho de frente. Otra cosa es que sé que no puedo) me decía que, en muchas ocasiones, las mujeres se olvidan que al frente, ese tipo que les dio consuelo durante sus cruces con barbachanes, gañanes y pelafustanes; ese tipo que podían decirle "dime cuál blusa me queda mejor" mientras se empelotan y visten al frente de él; en fin, ese "amigo gay", o como ella los definió, "amigo capado", es un hombre.
Y cuando lo creen a uno un pendejo paño de lágrimas, por la vigésima pelea con el novio de turno, ceden. Y empieza la descripción de National Geographic tan mal imitada por Andrés López, sobre cómo el venado, vulnerable al tener lastimado su ego, cede por el deseo de sentirse amada, tal vez; o de saturar su depresión con estrógenos, de pronto. Y ha ganado el hombre, se ha comido a la vieja que quería.
Por supuesto, las cosas pueden fallar. Puede que la vieja descubra que uno es un pobre diablo antes de lo conveniente. O que las cosas fallen y uno no se la levante, sino que después (e incluso antes) de comérsela, tenga que poner pies en polvorosa, porque las cosas no se dan con ella; los escrúpulos, las recriminaciones, el "no eres tú, soy yo". Eso. Pero no nos estamos enfocando en esos detalles nimios: nos enfocamos en que así nos podemos comer a las viejas que queremos comernos, si tenemos la persistencia suficiente para lograrlo. Porque la mayor falla somos nosotros mismos, compañeros lectores: nosotros y nuestra gana de la inmediatez. Y por eso saludo a todos los "amigos gays" del mundo, porque nosotros somos unos berracos, y esa berraquera nos va a llevar adelante. Salud, buen polvo y buen amar!
Me refiero a la posición de amigo de una vieja sin interés en ella. Es decir, al amigo que no le está cayendo, y que por ende, otros hombres lo definen como gay. Esa es la posición más mentirosa del mundo, por supuesto: el 95% de los amigos gays, o son de verdad homosexuales, o son tipos que esconden que escurren la baba por la vieja, o son amigos de una vieja demostrablemente fuera de los gustos de uno (la popular amiga fea, que todos los hombres tenemos para que nos ayuden a entender a las mujeres, porque comprenderlas, ni ellas mismas pueden). Del 95% hice (y también hago) parte yo. Y del 5% restante hago parte yo. Voy a hacer este artículo como una loa a los dos lados, porque en los dos lados conozco.
Porque uno como amigo gay, tiene un privilegio inmesurable: las conoce. Y si las conoce, puede entenderlas (usualmente, con la amiga fea como intérprete). Y ese conocimiento, ese entendimiento que uno tiene a ellas, puede ayudar en el objetivo del 95% de los "amigos gays": levantarse a la amiga. Pero por supuesto: uno va conociendo qué les gusta a ellas para una cita, cómo quieren que las traten, qué tipo de persona quieren... y así uno va moldeándose e intentando mostrarse como lo que ellas quieren. Ya después uno tiene tiempo de ser el mismo barbachán, guache y farabute (disculparán la mezcla de chibcha con lunfardo) que se empeñó en esconder durante semanas, meses o hasta años.
Esto implica otra cosa: nosotros potenciamos nuestras capacidades actorales, que después para levantar, cuando de verdad queremos levantar, nos sirve. Así como pudimos ceder a los deseos de nuestra amiga, podemos aparentar ser personas a la medida para maximizar nuestro éxito. Y también nos sirve para desarrollar persistencia, tenacidad y esas cosas que tanto invoca Jorge Duque Linares como la clave del éxito; porque la confianza no le da a la pelada a las semanas, sino es cuestión, muchas veces, de un par de años. Terquedad ante todo. Ciertamente, es un proceso arriesgado y lento, pero funciona.
Porque esa es la ventaja: muchas veces, funciona. A veces, no es para levantar, pero muchísimas veces, sí termina llevándola a la cama, que al final de cuentas, es el objetivo para muchos de nosotros. Una amiga (no, no estoy aplicando esos casos con ella: sí me la querría comer, que no levantar y hasta lo he dicho de frente. Otra cosa es que sé que no puedo) me decía que, en muchas ocasiones, las mujeres se olvidan que al frente, ese tipo que les dio consuelo durante sus cruces con barbachanes, gañanes y pelafustanes; ese tipo que podían decirle "dime cuál blusa me queda mejor" mientras se empelotan y visten al frente de él; en fin, ese "amigo gay", o como ella los definió, "amigo capado", es un hombre.
Y cuando lo creen a uno un pendejo paño de lágrimas, por la vigésima pelea con el novio de turno, ceden. Y empieza la descripción de National Geographic tan mal imitada por Andrés López, sobre cómo el venado, vulnerable al tener lastimado su ego, cede por el deseo de sentirse amada, tal vez; o de saturar su depresión con estrógenos, de pronto. Y ha ganado el hombre, se ha comido a la vieja que quería.
Por supuesto, las cosas pueden fallar. Puede que la vieja descubra que uno es un pobre diablo antes de lo conveniente. O que las cosas fallen y uno no se la levante, sino que después (e incluso antes) de comérsela, tenga que poner pies en polvorosa, porque las cosas no se dan con ella; los escrúpulos, las recriminaciones, el "no eres tú, soy yo". Eso. Pero no nos estamos enfocando en esos detalles nimios: nos enfocamos en que así nos podemos comer a las viejas que queremos comernos, si tenemos la persistencia suficiente para lograrlo. Porque la mayor falla somos nosotros mismos, compañeros lectores: nosotros y nuestra gana de la inmediatez. Y por eso saludo a todos los "amigos gays" del mundo, porque nosotros somos unos berracos, y esa berraquera nos va a llevar adelante. Salud, buen polvo y buen amar!
lunes, 5 de julio de 2010
Aparentemente...
Porque el complemento de hablar como los dioses es ser legal...R.H. Moreno Durán. Los felinos del canciller.
Los 4 de julio, todos los estadounidenses celebran una reunión realizada en Filadelfia en 1776. Ese día, representantes de 13 pequeñas colonias en la costa oriental de América del Norte, en ese momento en guerra contra la corona británica en cabeza de Jorge III, declararon que combatirían a los ingleses como estados de una república unida, democrática y en la cual hubiera espacio para todos. Hoy, 234 años después, Estados Unidos es el país más poderoso del mundo, uno de los más desarrollados... y uno de los más injustos. En Estados Unidos, todo es desmesurado: los carros son enormes y consumen demasiada gasolina, las ciudades son extensísimas moles de casas de suburbios, los ricos son billonarios (en dólares) y los pobres son míseros (aunque ganen en dólares), y la "independencia" de los hijos es tal que a los 19 años ya no viven con sus padres.
19 años. Esa es la edad de nuestra constitución actual, firmada el 4 de julio de 1991. La anterior duró, nominalmente, 105 años, pero también fue tachada, retachada, reformada y enmendada para intentar convertir una "democracia" de ricos poetas y terratenientes en una "democracia" donde millones de campesinos y obreros votaran por quien dijeran los patrones (de la empresa o del cartel, no importa. Patrón es patrón).
Usted preguntará qué tiene que ver este inicio. O qué relación tiene que hoy, 4 de julio (escribo esto el 4/07/2010 a las 23:15 UTC -5), cumpla años nuestra constitución y los Estados Unidos. O por qué escribo de esto.Pues bien, este post es más que nada un pensamiento político. Y un pensamiento basado en las instituciones. Algo que este país ha olvidado por completo, en su búsqueda del caudillismo.
Es cierto que Colombia es un país con un historial democrático envidiable, en teoría. Mientras a nuestro alrededor se dieron las dictaduras de prohombres como Stroessner, Perón, Videla, Pinochet, Getulio Vargas, Garrastazu Médici, Noriega o el PRI, el solio de Bolívar contó únicamente con un dictador, llamado Gustavo Rojas Pinilla; que fue, curiosamente, uno de los mejores presidentes que haya visto Suramérica: progresista, invirtió en educación, infraestructura, pacificó a los Llanos y acabó con la violencia partidista. Desde 1957, no ha habido un golpe de estado en Colombia. Y nuestra "democracia" funciona a las mil maravillas, aparentemente.
Esta palabra es clave: "aparentemente". Porque nosotros los colombianos somos expertos en eso de aparentar cosas, y sobre todo, en hacer que todo funcione aparentemente bien. La economía va "aparentemente" bien, porque el PIB crece y entra plata del exterior. Se está ganando "aparentemente" la guerra, porque cada día se dan de baja dos guerrilleros, desertan tres, se rescata un secuestrado. Además, uno está "aparentemente" más seguro: vea todos estos retenes en carretera! Y lo mismo, uno "aparentemente" está una maravilla en los negocios, porque remodeló la casa y compró carro. Y claro, la política está "aparentemente" inmejorable para Santos: va a contar como con 70 senadores y 150 representantes que "aparentemente" lo apoyan.
Pero por supuesto, las apariencias engañan. En Estados Unidos, la gente es respetuosa de la ley. La Constitución de Estados Unidos, firmada en 1789, ha tenido 26 reformas en 220 años; 10 de ellas están aprobadas desde, prácticamente, los inicios, en la llamada "ley de derechos". Acá, en 19 años se ha reemplazado de todo en la constitución, que "aparentemente" es sólida. Acá la constitución no se respeta, y las instituciones, tampoco. Y la democracia, menos.
Esa es otra cosa. En apariencia, la democracia colombiana ofrece una amplia serie de opciones, desde la izquierda "extrema" del Polo, hasta los godos. Va uno a ver, y no hay tal: la U, los conservadores, Cambio Radical y el PIN son la misma cosa. Los liberales oscilan de lado a lado. El Polo, que hace 9 años eran por lo menos 5 partidos, todavía está partido entre "comunistas" (Robledo, Gaviria), "moderados" (Petro) y Samuel Moreno. Los verdes aparecieron, como la tierra que en teoría deberían defender, de la nada, creados por un Dios barbado (no Mockus: Jorge Londoño). Y aún así, todos piensan igual: primero en el bolsillo. Y las diferencias son casi nulas, en muchos sentidos: la veleta política oscila, excepto casos de broncas personales, hacia donde más plata llegue. En Estados Unidos pasa algo similar, pero con la diferencia que allá sí hay un control adecuado. Allá el lobby es una actitud controlada, regulada y conocida: acá, es un escándalo que las empresas digan que gasten dinero en apoyo político. Pero lo hacen.
En parte, eso de las apariencias es lo que tiene jodido al país: la gente, por tratar de quedar limpia, es capaz de hacer de todo. Pero no importa: "vea, todo está en orden". Y sí, todo está legalmente bien: candidatos limpios, contribuciones prístinas, elecciones que se desarrollan normalmente. Pero debajo de cuerda (y a veces hasta encima), está la trampa puesta. Y el político se defiende: "todo está en orden". Como decía el viejo adagio, tan viejo que aplicaba en el virreinato, el colombiano acata pero no cumple. Y en política es boyante. Y si algo sale mal, la prensa grita y se rasga las vestiduras, todos menean la cabeza y dicen que no volverá a pasar, los jueces salen prometiendo exhaustivas investigaciones. Aparentemente sí, ha acabado todo. Y realmente... también, porque no pasa nada, todos se cuidan un rato, y todo vuelve a la normalidad. Cuando (y si) hay una respuesta de la justicia, el público ya no se acuerda y la prensa lo pone por allá en la página 10, o antes de comerciales.
Acabar con ese problema de apariencias es casi imposible, puesto que nosotros los colombianos somos expertos en aparentar. Así pues, no cabía esperar más que políticos que aparentan hacer las cosas bien: si uno aparenta estar cumpliendo con todo mientras los impuestos están ahí, venciéndose, es fácil suponer por qué nuestros dirigentes aparentan seguir las normas al pie de la letra mientras las acomodan a su antojo. Nosotros también lo hacemos. Y cuando nos pescan, nos hacemos los dolidos, sí, qué pena, no vuelve a pasar, una semana y volvemos a las andadas. El país tiene al gobierno que se merece, y aparentemente, también.
Así pues, este país está en la olla, aunque aparentemente vayamos bien. Pero por supuesto, eso no es un problema únicamente de política. Es un problema más bien social, con un componente de política. Pero la sociedad lo demuestra. Aunque eso da para otro post, así que este se termina, aparentemente, aquí...
jueves, 17 de junio de 2010
Unplugged
Dedicado a Laura, Juan David, Andrés Felipe y Augusto. Me alegra que les haya ido bien por Cali, agradezco al Dios en el que crean que estén bien después del accidente, y espero estar con ustedes a la próxima.
Con la proliferación de Blackberrys, planes económicos de mensajería o redes sociales a bajo precio, y la popularización de servicios como Twitter, se está volviendo cada vez más común la gente que, literalmente, se vuelve un caos si no tiene a su lado su aparato, con plan de datos ilimitado, 50 cuentas de correo, una serie de requerimientos laborales, y etcétera. Y que sobre todo, lo usa para hacer comentarios pendejos sobre cualquier cosa.
Si bien es cierto que estos servicios ofrecen un rango de inmediatez importantísimo a la hora de dar mensajes como información del tráfico, posibles incidentes de seguridad, catástrofes (en esto, los chilenos durante el terremoto de febrero dieron muestra de cómo hacerlos servir), el exceso y saturación de información es algo que se pasa al rango de ser molesto para otros. Por ejemplo, amigo lector, usted no necesita saber que fulano está haciendo mercado, o las quejas de zutano sobre mengano durante su excursión de carretera. Sé que muchos estarán conmigo, en mi molestia, por ejemplo, porque alguien chicanea de cómo la está pasando del putas con la novia y los amigos en un rumbeadero, mientras uno está fritando carne para pasar el hambre.
A veces me pregunto si no será que ahora, con tantos gadgets pegados, no nos estamos dejando ganar por ellos. Por ejemplo, hace un año, ¿quién tenía un Blackberry? Era entonces, y muchos lo siguen viendo así, una rareza, un equipo que presentaba al usuario por derecho como un ocupadísimo hombre de negocios, los cuales debían atenderse a distancia y en el acto (por cierto, eso mismo se decía hace 10 años del celular, y hoy día hay 30 millones de líneas en Colombia). Hoy día, la publicidad nos ha metido en la cabeza la idea de que, si no estamos con ese berriondo aparatejo en el bolsillo, y mirándolo cada tres minutos, estamos "desconectados" de lo que sucede en el mundo. Y yo me pregunto, ¿es eso necesariamente malo?
Muchas veces, el abuso de comentar las pendejadas que suceden, nos hace perder nociones más amplias a la que estamos mirando. Nos quedamos en el chiste pendejo, o en el comentario "genial" y simplón, en vez de hacer un análisis más profundo. Así mismo, obviamos cosas que pueden ser más importantes, por quedarnos en las urgentes. Recuerdo muchos visitantes a Boyacá en diciembre, que se ponían a tomar foto a esto, recuerdo por acá, sabajón acá, córrale que tenemos que llegar al otro pueblo. ¿Conocieron algo? No. Las fotos que tienen no les traen ningún recuerdo, y los souvenirs llegan a la casa convertidos en chécheres de otro paseo.
Eso sucede cuando nos dejamos llevar por el exceso de información. Creemos que comentamos muchísimo y muy bien, y a los tres días, cuando se quiere recordar algo, los únicos registros que se tiene de eso son los comentarios, que a veces se vuelven un maremágnum de citas aleatorias sin mayor sentido, en realidad. Y uno intenta ir más al fondo, y se encuentra conque al final, de todo esto, no quedó nada. Es por eso que escribo entradas larguísimas en los blogs, a pesar de lo que los otros digan: quiero extenderme más allá de lo que otros llegan. No me contento con brochazos, quiero toda la información, y toda la idea.
Así mismo, quiero sacarle el jugo completo a las situaciones importantes. Uno muchas veces, por intentar "compartir momentos" con otras personas, resulta dejándolos de lado. Por ejemplo, por intentar tomar fotos de los otros, twittear, y andar por todo lado comentando que está de paseo, ¿usted realmente está disfrutando su paseo? Usted va a tener recuerdos, sí, pero ¿cuáles? De que todos echaron un comentario genial y usted estaba con la cámara, o que se quedó sin batería y se amargó medio día por eso. No lo sé, pero yo cuando voy a algún lado, y le digo a alguien "quiero hacer algo contigo", es con esa persona, no con la persona y todo el arsenal de followers de Twitter detrás.
Y finalmente, creo que hay cosas que pueden esperar para ser twitteadas, si tanto quiere uno hacerlo. Una foto, por ejemplo, se mantiene inalterada hasta que alguien le meta la mano en Photoshop, y si es una broma, la broma será entendida igualmente. Así mismo, un comentario estúpido es un comentario estúpido, sea a las 2 am o a las 6 pm. Y si tiene uno algo muy urgente que comentarle a alguien vía mensajería instantánea, pues pague una llamada! Ni que los minutos no se consiguieran a $150...
Tal vez el exceso de conexiones nos está saturando. Yo por eso no quiero tener un smartphone. Quiero conservar un nivel de privacidad y de autocontrol que no voy a tener con la tentación al lado. Quiero conservar un tiempo del día en el que no esté durmiendo, pero tampoco al rabo de lo que dice fulano. Y quiero, sobre todo, poder conservar ese maravilloso privilegio de la raza humana, que es la interacción social. No es lo mismo decirle "amigo" a alguien de frente, que hacerlo a través de una pantalla. Quiero que, si estoy con algún ser querido al lado, pueda dedicarme enteramente a ella, y que ella se dedique enteramente a mí, sin interrumpir porque "ay, arroba rimulero dice que todos los del container son una parranda de borrachos". Y quiero poder empaparme de los paisajes, las comidas, la gente y la cultura, antes de compartirlo con quienes quiero comprenderlo.
P.D: Puede que esto sea resentimiento. Pero como dice arriba, son "pensamientos inconexos en forma de post". El resentimiento también es humano.
Con la proliferación de Blackberrys, planes económicos de mensajería o redes sociales a bajo precio, y la popularización de servicios como Twitter, se está volviendo cada vez más común la gente que, literalmente, se vuelve un caos si no tiene a su lado su aparato, con plan de datos ilimitado, 50 cuentas de correo, una serie de requerimientos laborales, y etcétera. Y que sobre todo, lo usa para hacer comentarios pendejos sobre cualquier cosa.
Si bien es cierto que estos servicios ofrecen un rango de inmediatez importantísimo a la hora de dar mensajes como información del tráfico, posibles incidentes de seguridad, catástrofes (en esto, los chilenos durante el terremoto de febrero dieron muestra de cómo hacerlos servir), el exceso y saturación de información es algo que se pasa al rango de ser molesto para otros. Por ejemplo, amigo lector, usted no necesita saber que fulano está haciendo mercado, o las quejas de zutano sobre mengano durante su excursión de carretera. Sé que muchos estarán conmigo, en mi molestia, por ejemplo, porque alguien chicanea de cómo la está pasando del putas con la novia y los amigos en un rumbeadero, mientras uno está fritando carne para pasar el hambre.
A veces me pregunto si no será que ahora, con tantos gadgets pegados, no nos estamos dejando ganar por ellos. Por ejemplo, hace un año, ¿quién tenía un Blackberry? Era entonces, y muchos lo siguen viendo así, una rareza, un equipo que presentaba al usuario por derecho como un ocupadísimo hombre de negocios, los cuales debían atenderse a distancia y en el acto (por cierto, eso mismo se decía hace 10 años del celular, y hoy día hay 30 millones de líneas en Colombia). Hoy día, la publicidad nos ha metido en la cabeza la idea de que, si no estamos con ese berriondo aparatejo en el bolsillo, y mirándolo cada tres minutos, estamos "desconectados" de lo que sucede en el mundo. Y yo me pregunto, ¿es eso necesariamente malo?
Muchas veces, el abuso de comentar las pendejadas que suceden, nos hace perder nociones más amplias a la que estamos mirando. Nos quedamos en el chiste pendejo, o en el comentario "genial" y simplón, en vez de hacer un análisis más profundo. Así mismo, obviamos cosas que pueden ser más importantes, por quedarnos en las urgentes. Recuerdo muchos visitantes a Boyacá en diciembre, que se ponían a tomar foto a esto, recuerdo por acá, sabajón acá, córrale que tenemos que llegar al otro pueblo. ¿Conocieron algo? No. Las fotos que tienen no les traen ningún recuerdo, y los souvenirs llegan a la casa convertidos en chécheres de otro paseo.
Eso sucede cuando nos dejamos llevar por el exceso de información. Creemos que comentamos muchísimo y muy bien, y a los tres días, cuando se quiere recordar algo, los únicos registros que se tiene de eso son los comentarios, que a veces se vuelven un maremágnum de citas aleatorias sin mayor sentido, en realidad. Y uno intenta ir más al fondo, y se encuentra conque al final, de todo esto, no quedó nada. Es por eso que escribo entradas larguísimas en los blogs, a pesar de lo que los otros digan: quiero extenderme más allá de lo que otros llegan. No me contento con brochazos, quiero toda la información, y toda la idea.
Así mismo, quiero sacarle el jugo completo a las situaciones importantes. Uno muchas veces, por intentar "compartir momentos" con otras personas, resulta dejándolos de lado. Por ejemplo, por intentar tomar fotos de los otros, twittear, y andar por todo lado comentando que está de paseo, ¿usted realmente está disfrutando su paseo? Usted va a tener recuerdos, sí, pero ¿cuáles? De que todos echaron un comentario genial y usted estaba con la cámara, o que se quedó sin batería y se amargó medio día por eso. No lo sé, pero yo cuando voy a algún lado, y le digo a alguien "quiero hacer algo contigo", es con esa persona, no con la persona y todo el arsenal de followers de Twitter detrás.
Y finalmente, creo que hay cosas que pueden esperar para ser twitteadas, si tanto quiere uno hacerlo. Una foto, por ejemplo, se mantiene inalterada hasta que alguien le meta la mano en Photoshop, y si es una broma, la broma será entendida igualmente. Así mismo, un comentario estúpido es un comentario estúpido, sea a las 2 am o a las 6 pm. Y si tiene uno algo muy urgente que comentarle a alguien vía mensajería instantánea, pues pague una llamada! Ni que los minutos no se consiguieran a $150...
Tal vez el exceso de conexiones nos está saturando. Yo por eso no quiero tener un smartphone. Quiero conservar un nivel de privacidad y de autocontrol que no voy a tener con la tentación al lado. Quiero conservar un tiempo del día en el que no esté durmiendo, pero tampoco al rabo de lo que dice fulano. Y quiero, sobre todo, poder conservar ese maravilloso privilegio de la raza humana, que es la interacción social. No es lo mismo decirle "amigo" a alguien de frente, que hacerlo a través de una pantalla. Quiero que, si estoy con algún ser querido al lado, pueda dedicarme enteramente a ella, y que ella se dedique enteramente a mí, sin interrumpir porque "ay, arroba rimulero dice que todos los del container son una parranda de borrachos". Y quiero poder empaparme de los paisajes, las comidas, la gente y la cultura, antes de compartirlo con quienes quiero comprenderlo.
P.D: Puede que esto sea resentimiento. Pero como dice arriba, son "pensamientos inconexos en forma de post". El resentimiento también es humano.
martes, 2 de marzo de 2010
El colapso de los buseteros
Segundo día del paro de transportadores, y mañana ya es el tercero. Bogotá no ha colapsado porque nosotros somos muchos berracos, estamos acostumbrados a irnos el uno espichado contra el otro en un Transmilenio (a lo que no estamos acostumbrados es a esperar nuestro turno de espichada), a que los taxistas nos tumben, a que el gobierno no aparezca sino a prometer paños de agua tibia, y a que dentro de todo bogotano hay un animal de la selva.
Porque eso es lo que ha regido en la Bogotá del paro. El espíritu darwiniano de supervivencia, específicamente de la supervivencia laboral: como si fuéramos arena, nos vamos en volquetas. Nos apeñuscamos en furgones. Nos aventamos al carro de un desconocido, que tiene un letrero pintado en cartulina con el aviso "Calle 53 GALERIAS". Todo porque nos toca mantener el puesto, y evitar que engrosemos la lista de desempleados y rebuscadores que, hoy, andan con su carro consiguiendo puestos, llevando gente entre Santa Isabel y el centro.
Pero todo por qué? Porque a unos buseteros se les olvidó el rebusque. Tienen la gallina de los huevos de oro encima: unos $6000 millones estima El Tiempo que maneja el sistema de buses públicos, si se le puede llamar sistema. Esta guerra del centavo está controlada en un 80% por empresas del calibre de la Sidauto (que también está metida en Transmilenio con los alimentadores de varios portales), Santa Lucía, Expreso Bogotano, Republicana, y varias cooperativas con nombres jocosos como Coceves, Promotora Universo y Ucolbus. Estas son las transportadoras asociadas en Conaltur.
Pero el 20% restante es propiedad de buseteros pequeños. Si se le puede decir pequeño a alguien que saca $115 millones para comprar una buseta de 19 pasajeros, y otros $40 millones para pagar el cupo, mínimo. Esta gente se queja de que con el SITP le van a quitar sus ingresos, y "sólo" van a ganarse 1.4 millones de pesos mensuales en la renta mínima para una buseta, en la que deben $5 y $6 millones mensuales. Y por supuesto, que se perderá el control que cada bus, un universo en sí mismo, tiene sobre sus ingresos, al supeditarlo a un sistema que estará en un 99.95% controlado por Transmilenio.
El paro de los buseteros, para mí, lo que determina es el colapso de este gremio poderoso. Otrora, cada aumento de la gasolina o el diesel era "celebrado" por los transportadores a punta de tachuelas. Hoy, con TM a bordo, todavía muchos colombianos podemos ir a nuestros destinos. Hace tiempos, cuando decían paro de taxis, era paro de taxis, no como el "paro" de hoy, en el que rodaba la mitad de la flota amarilla de Bogotá. Y el alcalde, dando una muestra de firmeza que no me esperaba, se rehúsa a negociar con los transportadores para evitar que lo mangoneen, tal como han mangoneado a infinidad de alcaldías desde los tiempos en que Fernando Mazuera cambió los tranvías por trolleys y buses.
El proceso del SITP tiene menos reversa que el fin de la presidencia de Uribe. Los buseteros deberían adaptarse a este sistema nuevo. Por qué? Porque simplemente van a quedar fuera del negocio. Tuvieron 50 años de monopolio, y 10 años de competencia desigual con Transmilenio. Y a pesar de motivos de peso contra TM (tarifas, rutas limitadas, enredos con los alimentadores, la troncal con base de mermelada de la Autop. Norte, las obras de la 26), los buses no han hecho casi nada para mejorar. Y los buseteros pequeños, nada.
Están en la Séptima los famosos buses azules de la Sidauto, con modelos Volvo de alimentador de TM. Cada que me subo en uno de esos buses, o en los amarillos del Sistema Express, me digo que si el transporte público bogotano fuera así, la mayoría de las quejas sobre los buses serían obviadas. Pero cuando los buses y busetas son cacharros con modelo 1970, o cuando se ponen a coger a piedra a los que no apoyan el paro (lunes, Santa Lucía), a TM (lunes, Bosa) y a los tombos (martes, Suba Gaitana); cuando las sillas están diseñadas para niños de 12 años porque nadie más cabe bien; en ese momento uno se pregunta qué carajos piden los transportadores.
La situación es insostenible, pero acá los buseteros tienen todas las de perder. Bogotá no ha colapsado, y si Samuel Moreno Rojas hace las cosas bien por primera vez en dos años largos, el gremio del transporte, que ha subido y tumbado alcaldes, concejales y representantes a la Cámara, tiene las de perder.
Mientras tanto... tome camión hasta su oficina, espíchese en la troncal de TM que le sirve para su oficina, o pague $25000 por una carrera de taxi. Todo para que no pierda su empleo.
Porque eso es lo que ha regido en la Bogotá del paro. El espíritu darwiniano de supervivencia, específicamente de la supervivencia laboral: como si fuéramos arena, nos vamos en volquetas. Nos apeñuscamos en furgones. Nos aventamos al carro de un desconocido, que tiene un letrero pintado en cartulina con el aviso "Calle 53 GALERIAS". Todo porque nos toca mantener el puesto, y evitar que engrosemos la lista de desempleados y rebuscadores que, hoy, andan con su carro consiguiendo puestos, llevando gente entre Santa Isabel y el centro.
Pero todo por qué? Porque a unos buseteros se les olvidó el rebusque. Tienen la gallina de los huevos de oro encima: unos $6000 millones estima El Tiempo que maneja el sistema de buses públicos, si se le puede llamar sistema. Esta guerra del centavo está controlada en un 80% por empresas del calibre de la Sidauto (que también está metida en Transmilenio con los alimentadores de varios portales), Santa Lucía, Expreso Bogotano, Republicana, y varias cooperativas con nombres jocosos como Coceves, Promotora Universo y Ucolbus. Estas son las transportadoras asociadas en Conaltur.
Pero el 20% restante es propiedad de buseteros pequeños. Si se le puede decir pequeño a alguien que saca $115 millones para comprar una buseta de 19 pasajeros, y otros $40 millones para pagar el cupo, mínimo. Esta gente se queja de que con el SITP le van a quitar sus ingresos, y "sólo" van a ganarse 1.4 millones de pesos mensuales en la renta mínima para una buseta, en la que deben $5 y $6 millones mensuales. Y por supuesto, que se perderá el control que cada bus, un universo en sí mismo, tiene sobre sus ingresos, al supeditarlo a un sistema que estará en un 99.95% controlado por Transmilenio.
El paro de los buseteros, para mí, lo que determina es el colapso de este gremio poderoso. Otrora, cada aumento de la gasolina o el diesel era "celebrado" por los transportadores a punta de tachuelas. Hoy, con TM a bordo, todavía muchos colombianos podemos ir a nuestros destinos. Hace tiempos, cuando decían paro de taxis, era paro de taxis, no como el "paro" de hoy, en el que rodaba la mitad de la flota amarilla de Bogotá. Y el alcalde, dando una muestra de firmeza que no me esperaba, se rehúsa a negociar con los transportadores para evitar que lo mangoneen, tal como han mangoneado a infinidad de alcaldías desde los tiempos en que Fernando Mazuera cambió los tranvías por trolleys y buses.
El proceso del SITP tiene menos reversa que el fin de la presidencia de Uribe. Los buseteros deberían adaptarse a este sistema nuevo. Por qué? Porque simplemente van a quedar fuera del negocio. Tuvieron 50 años de monopolio, y 10 años de competencia desigual con Transmilenio. Y a pesar de motivos de peso contra TM (tarifas, rutas limitadas, enredos con los alimentadores, la troncal con base de mermelada de la Autop. Norte, las obras de la 26), los buses no han hecho casi nada para mejorar. Y los buseteros pequeños, nada.
Están en la Séptima los famosos buses azules de la Sidauto, con modelos Volvo de alimentador de TM. Cada que me subo en uno de esos buses, o en los amarillos del Sistema Express, me digo que si el transporte público bogotano fuera así, la mayoría de las quejas sobre los buses serían obviadas. Pero cuando los buses y busetas son cacharros con modelo 1970, o cuando se ponen a coger a piedra a los que no apoyan el paro (lunes, Santa Lucía), a TM (lunes, Bosa) y a los tombos (martes, Suba Gaitana); cuando las sillas están diseñadas para niños de 12 años porque nadie más cabe bien; en ese momento uno se pregunta qué carajos piden los transportadores.
La situación es insostenible, pero acá los buseteros tienen todas las de perder. Bogotá no ha colapsado, y si Samuel Moreno Rojas hace las cosas bien por primera vez en dos años largos, el gremio del transporte, que ha subido y tumbado alcaldes, concejales y representantes a la Cámara, tiene las de perder.
Mientras tanto... tome camión hasta su oficina, espíchese en la troncal de TM que le sirve para su oficina, o pague $25000 por una carrera de taxi. Todo para que no pierda su empleo.
lunes, 25 de enero de 2010
Electric Barbarella (o por qué odio a las chicas plásticas)
Es una chica plástica, de esas que van por ahí, de las que cuando se agitan, sudan Chanel number three.
Esta frase de Plástico, de Rubén Blades, ha estado rodando en mi mente durante mucho tiempo. La gente que vive más pendiente del saldo de su tarjeta de crédito, que de su felicidad. O peor, que confunde la felicidad con el carro que conduce, la ropa que debe comprar cada 15 días, las vacaciones en el Caribe, Mediterráneo o Índico.
Puede que comience a escribir con resentimiento. Al fin y al cabo, del Caribe sólo conozco San Andrés (pero nada de Cartagena, Santa Marta o Barranquilla); Mediterráneo es un hotel en Melgar (donde pasé el mejor puente de mi vida), y el Índico es una referencia en el mapamundi, que equivale a las antípodas. Pero sí, a mí me molesta mucho la gente plástica.
Aunque más que la gente plástica, me molesta un tipo especial: la niña plástica que, aparte de todo, se vuelve una perra, por no haber mejor palabra para describirla. A estas muchachas las llamo "Electric Barbarellas", cortesía de un video recomendadísimo de Duran Duran, que se llama Electric Barbarella, y trata de la construcción de un robot ícono sexual, muy al estilo de la Barbarella que le dio nombre a la banda. (Quien quiera buscarlo, en Youtube está)
Las Electric Barbarellas (E.B.) parece que funcionaran, como en el video, con baterías. O mejor, que sus implementos electrónicos les dieran corriente. Pero al contrario que los geeks, que buscan un implemento electrónico por su uso (digamos, buscan un iPhone con 80 GB, WiFi, plan de datos ilimitado, y ay que lleguen a decir algo en Movistar...), éstas buscan un implemento electrónico porque está de moda. Si hoy está de moda el iPhone, venga, compremos un iPhone. Si mañana amanece de moda el Blackberry Pearl, pues de una, nos vamos con un Pearl, y qué boleta la pelada esa que tiene el iPhone todavía. Y como tal, se da la osadía de tener en la misma cartera, aparte de sus cosméticos, dos celulares, iPod (la muestra de la sandez de ellas: tienen iPhone Y iPod, ambos nuevos), un PDA posiblemente, y una cámara de 12 megapixeles que no saben usar, todo en carcaza o forro morados o rosados. E incluso, de Pucca, Hello Kitty y demás cosas fashion.
Su iPod Y su iPhone, normalmente, están llenos de música de la que ponen en los 40 Principales o en La Mega. Léase, tropipop, reguetón, pop del clásico. Música de rumbeadero, a donde indefectiblemente dan a caer, desfilando en una muestra patrocinada por Naf Naf, Zara, tiendas carísimas del Andino o de Atlantis, y en el mejor de los casos, Tommy Hillfiger, por la T y la calle 93A.
Obviamente, las E.B. están buenísimas. Las que trabajan, usualmente lo hacen en medios que EXIGEN que esté bien presentada la pelada: modelaje, televisión, relaciones públicas. Cosas que las hacen matarse en gimnasio, añadirse potingues de toda calaña por la cara, y quedar empañetadas y estucadas todas las mañanas, todo con tal de verse "divinas". Las que no, pues pueden dedicarse a seguir todos los consejos que dan 10 canales dedicados a eso, que están comprobados porque las E.B. por excelencia, Paris Hilton y su corte de "amiguis", los usan para que el sol de Malibu, Santa Monica y Bel Air no las cuartee como a una buena manguera.
Y para qué tanta operación? Porque esa es la otra: las E.B. pueden venir con defectos de fábrica, que cubren con la chequera del trabajo, del que las mantiene o del que la necesita pintosa para ya: que la nariz, que los pómulos, que los labios, las tetas más grandes, las nalgas más esculpidas, y todas apuntan al mismo objetivo. Electric Barbarella en el video de Duran Duran se parece a Brigitte Bardot; las E.B., dependiendo del trasfondo social, tienden a parecerse a Paula Andrea Betancourt, o al emblema local, Sara Corrales.
Porque la gente plástica viene de todos los estratos. Aparentar en estrato 1 es más sencillo que en estrato 6, porque en el 1, conseguir un Nokia E71 alcanza para todo y durante mucho tiempo, mientras que en el 6, el ritmo de gasto es altísimo. Aún así, las Electric Barbarellas son casi siempre de estratos altos, ya sea mediante elevación social o porque la lotería de la concepción las dejó ahí.
Pero por qué son "unas perras"? Sencillo: a pesar de (o para) tenerlo todo, las Electric Barbarellas buscan marrano. Las esposas trofeo son un tipo de E.B. fuera de circulación, puede decirse que ya funcionan a un solo motor, pero la mayoría buscan marido. Cogen a uno, se agarran de la billetera, la desocupan, y taluego. Allá viene otro. Y así se especializan, de la prepago, cuyo principal rasgo es hacer de esta búsqueda de marrano un trabajo, hasta la llamada esposa trofeo, que cuando muere el marido (o se le acaba la plata) vuelve a circulación.
Tal vez el ejemplo perfecto de esta tendencia lo den Las Muñecas de la Mafia. Viejas que venden su alma a los traquetos, por "oportunidades sociales" que casi siempre implican camioneta Murano o Hummer, casaquinta, piscina todo el día, y rumba y trago todas las noches. Pero haga el siguiente ejercicio, amigo lector: cambie la Murano por un Audi, la casaquinta por apartamento en Rosales, y restrinja la rumba a 4 días a la semana, de miércoles a sábado. El resultado? Puede ser una prestante ejecutiva o una afamada modelo, pero sigue siendo una E.B.
Es claro que deben tener algo bueno las E.B. Y lo tienen: su capacidad de compra potencia de forma importante los rangos de textiles, gimnasios, calzado y electrónica, impulsando la economía. Así mismo, nos alegran el ojo a todos. Y cualquier hombre quisiera tener un one night stand con ellas! Aún así, yo prefiero mantenerme alejado de ellas: hay mejores relaciones costo-beneficio.
Es por esto que prefiero a la mujer normal, casi que guerrera: la que se pega igualmente a plan en la T que a plan en casa. La que no lo quiere a uno por lo que tiene en el bolsillo, sino por lo que tiene en el cerebro. La que uno no exhibe como se exhibe una copa en una estantería, lejos para que no me la roben: la que uno presenta orgulloso porque es capaz de sostener una conversación coherente e interesante por más de 10 minutos, sin caer en risas estúpidas o vacíos huecos. Esa es la clase de mujer que quiero.
La anterior fue una digresión, perdonarán. Igual, ya voy a cerrar con una última cosa que molesta de las Electric Barbarellas: que haya tantas niñas de 8 a 12 años que quieran ser así. Hoy día, tal vez como consecuencia de la exposición mediática que tienen las E.B., o de la tendencia a aparentar que el ser humano tiene inserta, muchísimas niñas quieren ser como Paris Hilton. A los 12 años, repito. Eso es lo más molesto de todo.
Por favor, querido lector: no cometa ese mal a su hija, no la impulse a pensar que lo mejor que puede hacer es servir de trofeo. El mundo necesita gente educada, y el SENA es mejor opción para educar gente que un "centro de estudios superiores" donde la gente pasa materias pagando supletorios, y llega a trabajar sin saber cómo se hacen los procedimientos. No le haga ese daño a su hija, hágala alguien de bien y disminuya usted la cantidad de Electric Barbarellas en el mundo.
Esta frase de Plástico, de Rubén Blades, ha estado rodando en mi mente durante mucho tiempo. La gente que vive más pendiente del saldo de su tarjeta de crédito, que de su felicidad. O peor, que confunde la felicidad con el carro que conduce, la ropa que debe comprar cada 15 días, las vacaciones en el Caribe, Mediterráneo o Índico.
Puede que comience a escribir con resentimiento. Al fin y al cabo, del Caribe sólo conozco San Andrés (pero nada de Cartagena, Santa Marta o Barranquilla); Mediterráneo es un hotel en Melgar (donde pasé el mejor puente de mi vida), y el Índico es una referencia en el mapamundi, que equivale a las antípodas. Pero sí, a mí me molesta mucho la gente plástica.
Aunque más que la gente plástica, me molesta un tipo especial: la niña plástica que, aparte de todo, se vuelve una perra, por no haber mejor palabra para describirla. A estas muchachas las llamo "Electric Barbarellas", cortesía de un video recomendadísimo de Duran Duran, que se llama Electric Barbarella, y trata de la construcción de un robot ícono sexual, muy al estilo de la Barbarella que le dio nombre a la banda. (Quien quiera buscarlo, en Youtube está)
Las Electric Barbarellas (E.B.) parece que funcionaran, como en el video, con baterías. O mejor, que sus implementos electrónicos les dieran corriente. Pero al contrario que los geeks, que buscan un implemento electrónico por su uso (digamos, buscan un iPhone con 80 GB, WiFi, plan de datos ilimitado, y ay que lleguen a decir algo en Movistar...), éstas buscan un implemento electrónico porque está de moda. Si hoy está de moda el iPhone, venga, compremos un iPhone. Si mañana amanece de moda el Blackberry Pearl, pues de una, nos vamos con un Pearl, y qué boleta la pelada esa que tiene el iPhone todavía. Y como tal, se da la osadía de tener en la misma cartera, aparte de sus cosméticos, dos celulares, iPod (la muestra de la sandez de ellas: tienen iPhone Y iPod, ambos nuevos), un PDA posiblemente, y una cámara de 12 megapixeles que no saben usar, todo en carcaza o forro morados o rosados. E incluso, de Pucca, Hello Kitty y demás cosas fashion.
Su iPod Y su iPhone, normalmente, están llenos de música de la que ponen en los 40 Principales o en La Mega. Léase, tropipop, reguetón, pop del clásico. Música de rumbeadero, a donde indefectiblemente dan a caer, desfilando en una muestra patrocinada por Naf Naf, Zara, tiendas carísimas del Andino o de Atlantis, y en el mejor de los casos, Tommy Hillfiger, por la T y la calle 93A.
Obviamente, las E.B. están buenísimas. Las que trabajan, usualmente lo hacen en medios que EXIGEN que esté bien presentada la pelada: modelaje, televisión, relaciones públicas. Cosas que las hacen matarse en gimnasio, añadirse potingues de toda calaña por la cara, y quedar empañetadas y estucadas todas las mañanas, todo con tal de verse "divinas". Las que no, pues pueden dedicarse a seguir todos los consejos que dan 10 canales dedicados a eso, que están comprobados porque las E.B. por excelencia, Paris Hilton y su corte de "amiguis", los usan para que el sol de Malibu, Santa Monica y Bel Air no las cuartee como a una buena manguera.
Y para qué tanta operación? Porque esa es la otra: las E.B. pueden venir con defectos de fábrica, que cubren con la chequera del trabajo, del que las mantiene o del que la necesita pintosa para ya: que la nariz, que los pómulos, que los labios, las tetas más grandes, las nalgas más esculpidas, y todas apuntan al mismo objetivo. Electric Barbarella en el video de Duran Duran se parece a Brigitte Bardot; las E.B., dependiendo del trasfondo social, tienden a parecerse a Paula Andrea Betancourt, o al emblema local, Sara Corrales.
Porque la gente plástica viene de todos los estratos. Aparentar en estrato 1 es más sencillo que en estrato 6, porque en el 1, conseguir un Nokia E71 alcanza para todo y durante mucho tiempo, mientras que en el 6, el ritmo de gasto es altísimo. Aún así, las Electric Barbarellas son casi siempre de estratos altos, ya sea mediante elevación social o porque la lotería de la concepción las dejó ahí.
Pero por qué son "unas perras"? Sencillo: a pesar de (o para) tenerlo todo, las Electric Barbarellas buscan marrano. Las esposas trofeo son un tipo de E.B. fuera de circulación, puede decirse que ya funcionan a un solo motor, pero la mayoría buscan marido. Cogen a uno, se agarran de la billetera, la desocupan, y taluego. Allá viene otro. Y así se especializan, de la prepago, cuyo principal rasgo es hacer de esta búsqueda de marrano un trabajo, hasta la llamada esposa trofeo, que cuando muere el marido (o se le acaba la plata) vuelve a circulación.
Tal vez el ejemplo perfecto de esta tendencia lo den Las Muñecas de la Mafia. Viejas que venden su alma a los traquetos, por "oportunidades sociales" que casi siempre implican camioneta Murano o Hummer, casaquinta, piscina todo el día, y rumba y trago todas las noches. Pero haga el siguiente ejercicio, amigo lector: cambie la Murano por un Audi, la casaquinta por apartamento en Rosales, y restrinja la rumba a 4 días a la semana, de miércoles a sábado. El resultado? Puede ser una prestante ejecutiva o una afamada modelo, pero sigue siendo una E.B.
Es claro que deben tener algo bueno las E.B. Y lo tienen: su capacidad de compra potencia de forma importante los rangos de textiles, gimnasios, calzado y electrónica, impulsando la economía. Así mismo, nos alegran el ojo a todos. Y cualquier hombre quisiera tener un one night stand con ellas! Aún así, yo prefiero mantenerme alejado de ellas: hay mejores relaciones costo-beneficio.
Es por esto que prefiero a la mujer normal, casi que guerrera: la que se pega igualmente a plan en la T que a plan en casa. La que no lo quiere a uno por lo que tiene en el bolsillo, sino por lo que tiene en el cerebro. La que uno no exhibe como se exhibe una copa en una estantería, lejos para que no me la roben: la que uno presenta orgulloso porque es capaz de sostener una conversación coherente e interesante por más de 10 minutos, sin caer en risas estúpidas o vacíos huecos. Esa es la clase de mujer que quiero.
La anterior fue una digresión, perdonarán. Igual, ya voy a cerrar con una última cosa que molesta de las Electric Barbarellas: que haya tantas niñas de 8 a 12 años que quieran ser así. Hoy día, tal vez como consecuencia de la exposición mediática que tienen las E.B., o de la tendencia a aparentar que el ser humano tiene inserta, muchísimas niñas quieren ser como Paris Hilton. A los 12 años, repito. Eso es lo más molesto de todo.
Por favor, querido lector: no cometa ese mal a su hija, no la impulse a pensar que lo mejor que puede hacer es servir de trofeo. El mundo necesita gente educada, y el SENA es mejor opción para educar gente que un "centro de estudios superiores" donde la gente pasa materias pagando supletorios, y llega a trabajar sin saber cómo se hacen los procedimientos. No le haga ese daño a su hija, hágala alguien de bien y disminuya usted la cantidad de Electric Barbarellas en el mundo.
jueves, 18 de septiembre de 2008
Infiltrando mentes y encapuchando opiniones
Ayer tenía clase de 11. No tuve porque cerraron un edificio, motivo la marcha de estudiantes ayer en apoyo al rector de la Universidad Distrital, Carlos Ossa, que estaba defendiéndose de las infundadas acusaciones que puso Gina Parody en el Senado, al decir que "las FARC estaban infiltradas en las universidades públicas" y mostrar un video como el que mostraré a continuación, por lo de los capuchos:
Deseo centrar tres puntos de discusión. Por un lado, la paranoia que formó la senadora Parody al decir de plano que la FARC está infiltrada en la universidad pública. Como bien lo dijo ayer Darío Arizmendi en Caracol Radio, "yo estudié en la Universidad de Antioquia hace 35 años y entonces ya había encapuchados". Eso el Presidente, que también estudió en la UdeA, lo debería saber. Y la Parody, que se graduó de la Javeriana, debería haberse dado cuenta de lo que pasaba al otro lado de la 7a... así fuera cuando los echapiedras no la dejaran salir por dicha vía sino por la Circunvalar o por el San Ignacio.
Por otro lado, aunque relacionado con el anterior, Arizmendi también decía "la universidad pública es un reflejo del país". Al contrario que en un Andes o un Externado, donde la gente viene más o menos homogeneizada por los requi$ito$ de entrada, a la Nacional entra literalmente cualquiera que pueda pasar el examen de admisión. Por tanto, a la Nacho entra desde hijos de potentados hasta los que trabajan para sostenerse en ella. Y eso implica que, así como entra el hijo de potentado o el trabajador, puede entrar e inflitrarse un colaborador de cualquier grupo armado, lo que determina que en una universidad pública hay infiltrados de las FARC, del ELN, de las Águilas Negras, de las AUC, de los narcos, del Ejército...
Estos dos puntos anteriores dan para reconocer una cosa terrible. Hoy día la paranoia con las FARC, en vez de disminuir por los evidentes golpes (Ingrid, desmantelamiento de frentes, fumigaciones a diestra y siniestra, Raúl Reyes, Iván Ríos, Tirofijo), aumentó a tal punto que todo el día la preocupación más grande es el próximo golpe de o a las FARC. Y así sería mientras los uribistas sigan manteniendo la paranoia mediante su barco de batalla más grande y bien armado: RCN Televisión.
Por un tercer lado, a qué se debe el uso de las capuchas? Bueno, acá es conocido que se mata por la opinión. No sólo en el caso de grandes conocidos como Carlos Pizarro, Jaime Pardo Leal o Jaime Garzón (los tres, relacionados en la Nacho bastante). Un profesor mío, Beethoven Herrera, que aparte de dar clases en la Nacional desde 1977 trabaja en la ONU dio en la clase inicial de Pensamiento Económico un resumen bastante completo de la cosa:
Una de las cosas que caracterizan a una democracia es la libertad de opinión. Esa libertad de opinión parte de otro principio: uno no puede argumentar libertad de opinión, si resulta diciendo a grito herido que la opinión de otro es "de la FAR" y por ende la opinión del otro queda desvirtuada por ser "de la FAR". Y peor: si la opinión de uno da para que un alguien mande a matar... qué se quiere?
Deseo centrar tres puntos de discusión. Por un lado, la paranoia que formó la senadora Parody al decir de plano que la FARC está infiltrada en la universidad pública. Como bien lo dijo ayer Darío Arizmendi en Caracol Radio, "yo estudié en la Universidad de Antioquia hace 35 años y entonces ya había encapuchados". Eso el Presidente, que también estudió en la UdeA, lo debería saber. Y la Parody, que se graduó de la Javeriana, debería haberse dado cuenta de lo que pasaba al otro lado de la 7a... así fuera cuando los echapiedras no la dejaran salir por dicha vía sino por la Circunvalar o por el San Ignacio.
Por otro lado, aunque relacionado con el anterior, Arizmendi también decía "la universidad pública es un reflejo del país". Al contrario que en un Andes o un Externado, donde la gente viene más o menos homogeneizada por los requi$ito$ de entrada, a la Nacional entra literalmente cualquiera que pueda pasar el examen de admisión. Por tanto, a la Nacho entra desde hijos de potentados hasta los que trabajan para sostenerse en ella. Y eso implica que, así como entra el hijo de potentado o el trabajador, puede entrar e inflitrarse un colaborador de cualquier grupo armado, lo que determina que en una universidad pública hay infiltrados de las FARC, del ELN, de las Águilas Negras, de las AUC, de los narcos, del Ejército...
Estos dos puntos anteriores dan para reconocer una cosa terrible. Hoy día la paranoia con las FARC, en vez de disminuir por los evidentes golpes (Ingrid, desmantelamiento de frentes, fumigaciones a diestra y siniestra, Raúl Reyes, Iván Ríos, Tirofijo), aumentó a tal punto que todo el día la preocupación más grande es el próximo golpe de o a las FARC. Y así sería mientras los uribistas sigan manteniendo la paranoia mediante su barco de batalla más grande y bien armado: RCN Televisión.
Por un tercer lado, a qué se debe el uso de las capuchas? Bueno, acá es conocido que se mata por la opinión. No sólo en el caso de grandes conocidos como Carlos Pizarro, Jaime Pardo Leal o Jaime Garzón (los tres, relacionados en la Nacho bastante). Un profesor mío, Beethoven Herrera, que aparte de dar clases en la Nacional desde 1977 trabaja en la ONU dio en la clase inicial de Pensamiento Económico un resumen bastante completo de la cosa:
Muchachos, yo tengo 60 años, los cumplí la semana pasada. Y los celebré con tremenda parranda vallenata... porque acá llegar a 60 años es jodido. Yo... yo trabajé con Jaime Pardo Leal, fui asesor de Bernardo Jaramillo, fui un gran amigo de Chucho Bejarano, le di clases a Jaime Garzón, y he estado en los funerales de más de 2000 sindicalistas y estudiantes míos, que fueron asesinados por fuerzas desconocidas en casi todos los casos. Y para colmo, me ofrecieron en el 82 trabajar con un político bastante conocido en el Tolima, un tal Alberto Santofimio...Ahí está. A Chucho Bejarano, que había colaborado como asesor de paz en la desmovilización del M19 (junto a Rafael Pardo y Eduardo Pizarro Leongómez), lo mataron fuerzas desconocidas en el 91, en medio de una clase en el salón 103 del edificio 238 de la Ciudad Universitaria. En el mismo salón donde tengo clases de Español Funcional los miércoles y viernes, donde no tuve clase ayer por la marcha.
Una de las cosas que caracterizan a una democracia es la libertad de opinión. Esa libertad de opinión parte de otro principio: uno no puede argumentar libertad de opinión, si resulta diciendo a grito herido que la opinión de otro es "de la FAR" y por ende la opinión del otro queda desvirtuada por ser "de la FAR". Y peor: si la opinión de uno da para que un alguien mande a matar... qué se quiere?
viernes, 12 de septiembre de 2008
Secuestrados de quinta
Soltaron a Ingrid. Se dio el gusto de pasear, después de liberada, por el mundo. Hizo propaganda a Uribe, y contra Uribe. Hizo visitas a Sarkozy y al Papa. Lanzó puyas por toda la superficie del globo contra las FARC. Y ayer, salió como ganadora del Premio Príncipe de Asturias, como lo hiciera en el 94 Patarroyo, y en el 97 Alvaro Mutis por donación de García Márquez.
Soltaron a otros 10 militares. Ahí andan, rehaciendo sus vidas en los puntos donde las dejaron cuando los secuestró la guerrilla. Léase: "estamos haciendo nuestra vida por nuestros propios medios", sin que ningún gobierno los llame a mostrarlos como trofeos. Así mismo, Pinchao, que también fue el trofeo del gobierno Uribe hasta la operación Jaque, anda la mar de tranquilo, gozando de su retiro bien conseguido por volársele a sus captores.
No soltaron a otros 700 secuestrados. Ahí siguen en la selva. Pablo Moncayo, por ejemplo, que ya debe estar muerto... no hay otra que justifique por qué lleva 11 años en medio de la selva. Alan Jara, que debe estar ingeniándose la forma de ganar las elecciones para gobernador del Meta cuando lo suelten. Y mucho soldado raso, o concejal de pueblo, que no tiene ciudadanía francesa ni fue candidato presidencial hace 6 años.
Hace mucho tiempo, cuando Ingrid estaba allá en la selva todavía pero ya se habían ido Araújo y Pinchao, postulé como quien no quiere la cosa la pregunta de si cuando soltaran a Ingrid, los secuestrados que quedaran se irían al carajo. Pues bien, alguien ha oído algo sobre secuestrados en los últimos 15 días? Algo después del reportaje de El Tiempo sobre Tito? Nada, en serio?
Y después dicen que todos los secuestrados son iguales...
sábado, 21 de junio de 2008
A lo mejor de pronto, pero tal vez...
Este post es de las cosas que me gustaría que pasaran alguna vez. A lo mejor sí pasan, de pronto no, pero tal vez es más probable que pasen a que no pasen, cosas como estas:
- Que algún día este país pueda dejar de pelear de forma tan cruda por cosas que no dicen nada a nadie, como los partidos o unos ideales; máxime cuando estos ideales se pervirtieron ya hace muchísimo tiempo, pasando a ser simples y llanas consignas envueltas en una guerra ya no por quién tiene el mejor programa de gobierno, sino por cuál ruta es mejor para mandar 18 toneladas de coca a Tucson, Arizona.
- Que algún día pueda salir a la calle a las 9 de la noche, sin tener que ocultar en mis bolsillos cualquier cosa que valga más de 1000 pesos, no va y sea que me atraquen.
- Que algún día el gobierno se dé cuenta que una cosa es pagar gasolina de US$5 el galón con un salario de US$2500 mensuales, y otra muy diferente es comprar combustibles a $7000 el galón con un sueldo de $800000 mensuales.
- Que algún día no me toque contar con 5 horas (media de mi casa al terminal, una y media del terminal de Bogotá a La Caro, y 3 de La Caro a Duitama) para hacer un viaje que debería hacerse en tres horas y media.
- Que así mismo, algún día pueda ir entre Duitama y Cali sin tener que atravesar Bogotá, Melgar, Ibagué, Calarcá y Buga, además de infinidad de pueblitos, en el trayecto. Y que pueda darme el gusto de viajar en una autopista de verdad, sin tener que poner a mi carro a hacer cronoescaladas dignas del Tour de France o del Campeonato Mundial de Rally, tipo La Línea.
- Que algún día las instituciones judiciales no sean agujeros donde se negocian perdones bajo la mesa entre los corruptos, los fiscales y los grandes capos de las mafias, mientras a un obrero le toca mamarse 8 años por robarse un mercado para los hijos en Carrefour.
- Que algún día pueda ir a Estados Unidos sin que eso implique rebajarme a que me traten de narcotraficante, asesino, vil sudaca, o simplemente otro indeseable que no merece ir de turista sino lavar platos y arreglar habitaciones en hoteles para gordos ordinarios, ignorantes y hederosos a Budweiser y Marlboro.
- Que algún día, y ya que el petróleo está acercándose raudamente a los US$200 / barril, los gringos aprendan que un motor de 8 litros no es necesario en ningún auto (a menos que sea un tractocamión de 50 toneladas), que en 4 metros se pueden hacer caber 5 personas cómodas, y que existe una cosa llamada Transporte Público que se puede mejorar para que sirva mejor y a más gente.
- Que algún día pueda despertarme, y me entere que todo lo siguiente, desapareció: Arjona, Maná, Britney Spears, Padres e Hijos, el reguetón, Charly García, Patito Feo, los programas de citas de MTV, Paulo Coelho, Jota Mario, el pitido de Radio Uno (y que por favor, devuelvan a 88.9!), los programas de la mañana de las emisoras (excepto 6 AM y Radiosucesos)...
- Que algún día resulte Paris Hilton como portadora del VIH, y así se desenmascare cuánta gente se comió la puta más intrascendente, sobrevaluada y estúpida del mundo. (Bueno, esto realmente no, pero sí quería expresar mi odio por Paris Hilton).
- Que algún día el noticiero de RCN recupere la credibilidad que tenía cuando Juan Gossaín estaba a bordo: tan mal están, que su director de noticias renunció por no estar de acuerdo con la política que iba tomando el medio...
- Que algún día se descubra quién realmente fue nuestro mesías, Álvaro Uribe. Tanto el primero, presidente de Colombia, como Su Serenísima Majestad Imperial el Segundo.
- Y ya en un plano personal, que algún día pueda encontrar la felicidad completa, y no me toque descargar mi ira contra el pobre teclado de mi computador en forma de agresivos posts en mis blogs. Y este será el último comentario netamente personal (bueno, más que personal, basado en mí) que me verán hacer aquí en meses.
Gracias a los 5 lectores diarios de este blog. En serio! Gracias por su interés en tamaña pendejada...
- Que algún día este país pueda dejar de pelear de forma tan cruda por cosas que no dicen nada a nadie, como los partidos o unos ideales; máxime cuando estos ideales se pervirtieron ya hace muchísimo tiempo, pasando a ser simples y llanas consignas envueltas en una guerra ya no por quién tiene el mejor programa de gobierno, sino por cuál ruta es mejor para mandar 18 toneladas de coca a Tucson, Arizona.
- Que algún día pueda salir a la calle a las 9 de la noche, sin tener que ocultar en mis bolsillos cualquier cosa que valga más de 1000 pesos, no va y sea que me atraquen.
- Que algún día el gobierno se dé cuenta que una cosa es pagar gasolina de US$5 el galón con un salario de US$2500 mensuales, y otra muy diferente es comprar combustibles a $7000 el galón con un sueldo de $800000 mensuales.
- Que algún día no me toque contar con 5 horas (media de mi casa al terminal, una y media del terminal de Bogotá a La Caro, y 3 de La Caro a Duitama) para hacer un viaje que debería hacerse en tres horas y media.
- Que así mismo, algún día pueda ir entre Duitama y Cali sin tener que atravesar Bogotá, Melgar, Ibagué, Calarcá y Buga, además de infinidad de pueblitos, en el trayecto. Y que pueda darme el gusto de viajar en una autopista de verdad, sin tener que poner a mi carro a hacer cronoescaladas dignas del Tour de France o del Campeonato Mundial de Rally, tipo La Línea.
- Que algún día las instituciones judiciales no sean agujeros donde se negocian perdones bajo la mesa entre los corruptos, los fiscales y los grandes capos de las mafias, mientras a un obrero le toca mamarse 8 años por robarse un mercado para los hijos en Carrefour.
- Que algún día pueda ir a Estados Unidos sin que eso implique rebajarme a que me traten de narcotraficante, asesino, vil sudaca, o simplemente otro indeseable que no merece ir de turista sino lavar platos y arreglar habitaciones en hoteles para gordos ordinarios, ignorantes y hederosos a Budweiser y Marlboro.
- Que algún día, y ya que el petróleo está acercándose raudamente a los US$200 / barril, los gringos aprendan que un motor de 8 litros no es necesario en ningún auto (a menos que sea un tractocamión de 50 toneladas), que en 4 metros se pueden hacer caber 5 personas cómodas, y que existe una cosa llamada Transporte Público que se puede mejorar para que sirva mejor y a más gente.
- Que algún día pueda despertarme, y me entere que todo lo siguiente, desapareció: Arjona, Maná, Britney Spears, Padres e Hijos, el reguetón, Charly García, Patito Feo, los programas de citas de MTV, Paulo Coelho, Jota Mario, el pitido de Radio Uno (y que por favor, devuelvan a 88.9!), los programas de la mañana de las emisoras (excepto 6 AM y Radiosucesos)...
- Que algún día resulte Paris Hilton como portadora del VIH, y así se desenmascare cuánta gente se comió la puta más intrascendente, sobrevaluada y estúpida del mundo. (Bueno, esto realmente no, pero sí quería expresar mi odio por Paris Hilton).
- Que algún día el noticiero de RCN recupere la credibilidad que tenía cuando Juan Gossaín estaba a bordo: tan mal están, que su director de noticias renunció por no estar de acuerdo con la política que iba tomando el medio...
- Que algún día se descubra quién realmente fue nuestro mesías, Álvaro Uribe. Tanto el primero, presidente de Colombia, como Su Serenísima Majestad Imperial el Segundo.
- Y ya en un plano personal, que algún día pueda encontrar la felicidad completa, y no me toque descargar mi ira contra el pobre teclado de mi computador en forma de agresivos posts en mis blogs. Y este será el último comentario netamente personal (bueno, más que personal, basado en mí) que me verán hacer aquí en meses.
Gracias a los 5 lectores diarios de este blog. En serio! Gracias por su interés en tamaña pendejada...
jueves, 5 de junio de 2008
De por qué el cambio de nombre
Hace poco leí un libro de R.H. Moreno-Durán, llamado Los Felinos del Canciller. Muy bueno, por cierto, y recomendado para aquellos que gusten de las historias familiares tipo La Saga, con humor negro metido a bordo de una historia repleta de diplomacia.
(Alerta de spoiler: esto hará más aerodinámico el artículo y se apoyará mejor en el suelo (?))
En este libro me encontré con la historia de la familia Barahona, narrada por el abuelo Gonzalo en un libro que escribiera para recordar a todos sus ilustres antepasados, con el sonoro pero anacrónico nombre de Floresta de Varia Hidalguía. Tal nombre sirviera para recordar antepasados de los que hubo Grandes de España, poetas honrados por Cervantes y muchos, muchos comerciantes.
(Fin de spoiler)
La semana pasada, se me vino a la mente la idea de cambiar la orientación de este sitio. Antes era supuestamente sobre opiniones serias, sobre noticias y problemas que aquejan a este país. La idea actual es simplemente opinar sobre pendejadas que se le pasan a uno entre sien y sien, y esto no se puede hacer en la orientación de la Zona Reservada, como tampoco cabe en un blog deportivo como la Zona Machecor.
Como resultado, el tema de la Zona Reservada no me gustaba ya, lo que explica por qué no había opinado hace una eternidad. Y buscando un nombre que expresara el nuevo rumbo que mis opiniones han tomado, se me ocurrió la genialidad de llamar este sitio que no es nuevo, pero tampoco es viejo, Floresta de varia estulticia. Traducción: una arboleda donde las briznas de idea que mi mente disvariante va sacando cada tanto, tomen forma y se desarrollen en árboles frondosos. Disculparán la metáfora, muestra de la nueva forma de esto.
Tengo la intención de hacer varias cosas con este sitio. Para empezar, una de las cosas que la vida me ha dado es poder tratar con todo tipo de gente, desde personas cuyo poder adquisitivo da para comprar todo el edificio en el que vivo sin despeinarse, hasta sufridos trabajadores que estudian de noche para salir del sueldominimalismo. Y en estas conversaciones me encontré con unas de las personas más interesantes que haya conocido en mi vida: los celadores de mi edificio. En estos días puede que no postee tanto, pero voy a traerles algunos retazos de las variadas conversaciones que conozco.
Así mismo, no puedo seguir negando mi presente de economista en ciernes, ni mi pasado de aspirante a ingeniero químico. Por ende, acá voy a poner de vez en cuando reflexiones sobre economía y administración, vistas desde mi punto humilde de vista. Y sobre política, actualidad, negocios y hasta pendejadas que a nadie le deberían importar. Bueno, estoy seguro que a nadie le importa lo que digo acá, pero eso es tema de otra discusión.
En fin. Acá les dejo esta vasta floresta, donde la estulticia (también conocida como moría o locura) da a todos nosotros temas en qué pensar. Similar a la Vitamina para Todos los Días de Portafolio, los titulares de El Espacio, o el capítulo de Los Simpson de ayer.
(Alerta de spoiler: esto hará más aerodinámico el artículo y se apoyará mejor en el suelo (?))
En este libro me encontré con la historia de la familia Barahona, narrada por el abuelo Gonzalo en un libro que escribiera para recordar a todos sus ilustres antepasados, con el sonoro pero anacrónico nombre de Floresta de Varia Hidalguía. Tal nombre sirviera para recordar antepasados de los que hubo Grandes de España, poetas honrados por Cervantes y muchos, muchos comerciantes.
(Fin de spoiler)
La semana pasada, se me vino a la mente la idea de cambiar la orientación de este sitio. Antes era supuestamente sobre opiniones serias, sobre noticias y problemas que aquejan a este país. La idea actual es simplemente opinar sobre pendejadas que se le pasan a uno entre sien y sien, y esto no se puede hacer en la orientación de la Zona Reservada, como tampoco cabe en un blog deportivo como la Zona Machecor.
Como resultado, el tema de la Zona Reservada no me gustaba ya, lo que explica por qué no había opinado hace una eternidad. Y buscando un nombre que expresara el nuevo rumbo que mis opiniones han tomado, se me ocurrió la genialidad de llamar este sitio que no es nuevo, pero tampoco es viejo, Floresta de varia estulticia. Traducción: una arboleda donde las briznas de idea que mi mente disvariante va sacando cada tanto, tomen forma y se desarrollen en árboles frondosos. Disculparán la metáfora, muestra de la nueva forma de esto.
Tengo la intención de hacer varias cosas con este sitio. Para empezar, una de las cosas que la vida me ha dado es poder tratar con todo tipo de gente, desde personas cuyo poder adquisitivo da para comprar todo el edificio en el que vivo sin despeinarse, hasta sufridos trabajadores que estudian de noche para salir del sueldominimalismo. Y en estas conversaciones me encontré con unas de las personas más interesantes que haya conocido en mi vida: los celadores de mi edificio. En estos días puede que no postee tanto, pero voy a traerles algunos retazos de las variadas conversaciones que conozco.
Así mismo, no puedo seguir negando mi presente de economista en ciernes, ni mi pasado de aspirante a ingeniero químico. Por ende, acá voy a poner de vez en cuando reflexiones sobre economía y administración, vistas desde mi punto humilde de vista. Y sobre política, actualidad, negocios y hasta pendejadas que a nadie le deberían importar. Bueno, estoy seguro que a nadie le importa lo que digo acá, pero eso es tema de otra discusión.
En fin. Acá les dejo esta vasta floresta, donde la estulticia (también conocida como moría o locura) da a todos nosotros temas en qué pensar. Similar a la Vitamina para Todos los Días de Portafolio, los titulares de El Espacio, o el capítulo de Los Simpson de ayer.
miércoles, 20 de febrero de 2008
Esta gente no es de ambiente...
En la serie de absurdos que tiene Bogotá, los más destacados están en el tema movilidad. Primero, que dizque pa'que la gente no se parqueara en los andenes, la llenó de bolardos. Segundo, que dizque porque las obras de Transmilenio necesitaban sacar un poco de carros, que un Pico y Placa mientras tanto. Después, que dizque porque las obras de Transmilenio necesitaban sacar otro poco de carros, el Pico y Placa lo alargaron. Más tarde, que dizque porque debía limpiarse la administración vial, se acabó la Secretaría de Tránsito y se inauguró una pomposa Secretaría de Movilidad, con las mismas funciones, inmuebles y personal que Tránsito.
Pues bien, hoy miraba el periódico y me encontré con tremenda noticia: si su carro contamina, puede pagar hasta seis años de cárcel. Eso no tiene nada de raro, en este país donde le ponen 4 años a un mensajero por ponerse a tocarle la cola a una vieja en la calle (que no es conducta criminal, a menos que le haya tocado la cola para buscar dónde estaba la billetera), y 8 años a quien mata 250 personas y exporta coca. En fin, este post no es para criticar esa parte judicial. Sí es para hacerme algunas anotaciones sobre la nueva medida, que pretende limpiar el ambiente llevando gente a la guandoca.
Primero que nada, cabe mencionar que la gasolina de este país es buena, pero que el diesel es lamentable. Un diesel que contiene 100 veces el azufre máximo permitido por la Unión Europea es una bomba de tiempo. Se puede ver cualquier día sin carro: no se desaparece la nube café y gris sobre la ciudad. También se puede ver cualquier día de paro de transportes: ahí sí se esfuma la nube gris...
Segunda pregunta. Dicen que echan a la cárcel a quien contamine. No es un poco desproporcionado? Porque yo digo, este país está ya suficientemente lleno de criminales de toda laya, como para imaginarse a don Críspulo, que sale en su Ford 57 con estacas, cargado de cebollas o anones para llevar a Corabastos, siendo cogido por los agentes de la ley para llevarlo a la cárcel por tener un carro contaminante...
Tercera pregunta. Si de verdad van a echar a la cárcel a quien contamine, cómo va a hacer el 35% de bogotanos que usan bus? Les tocará ir a pie? O mandarán alimentadores de Transmilenio a Fontibón, el 20 de julio o el Perdomo?
En fin... sigo haciéndome preguntas, pero más bien me apuro; mi papá tiene que llevar la 18 a la revisión tecnomecánica, y si no lo hace, posiblemente la próxima vez que lo vea sea en el patio de visitas de La Picota...
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